miércoles, 2 de noviembre de 2016

Cómo redactar reportajes de investigación periodística


Capte la atención de sus lectores, destaque los hechos, encuentre el tono correcto y no desperdicie palabras... estos son algunos de los consejos que el periodista Marcus Tanner recopila para escribir un reportaje de investigación:
  
-Siempre que sea posible, trate de empezar con una introducción colorida en lugar de afirmando simplemente un hecho.

-Busque una persona/ familia/ situación/ historia de interés humano con la que ilustrar el dilema/ hecho sobre el que esté escribiendo.

-Si trata el tema de las mujeres que empiezan a tener hijos a los 40, comience mejor hablando de una de ellas que indicando que “el 20 por ciento de las mujeres que hoy en día dan a luz a su primer hijo tienen 40 años o más”.

-Asegúrese de que la introducción refleja del resto de la historia.

-Debe ser un inicio relevante.

-No basta con que la introducción sea colorida: ésta ha de servir de guía hacia el reportaje.

-No se olvide de la introducción. Si nos ha presentado a Julia teniendo su primer hijo a los 41 años, resultaría poco satisfactorio que no volviera a aparecer. Avanzado el reportaje, el lector querrá más sobre ella, así que guarde algo de material/ datos para aportarlos en la conclusión.

-Es fácil enamorarse de algún pasaje o hecho interesante pero no significativo para el resto de la historia.

-Una introducción colorida es una buena forma de captar lectores. No vaya demasiado lejos.

-Una introducción colorida no debe extenderse más allá de los uno o dos párrafos, pues de lo que se trata es de resaltar el punto substancial de la historia.

-Esta segunda parte debe contener un diagnóstico conciso del fenómeno que desea describir. Debe ir acompañado de hechos, cifras y porcentajes.

-La segunda parte de tu reportaje debe estar dotada de la mayor cantidad posible de hechos firmes. En este espacio es fundamental que nada sea vago, carente de fuente, descontextualizado o impreciso.

-Contextualice todos los datos relevantes. No escriba: “100.000 personas han perdido sus empleos en los últimos años”; sino: “de acuerdo con los datos para 2009 de la Cámara de Comercio, 100.000 personas se han quedado sin trabajo durante los pasados 12 meses, la mayoría de ellas en el sector del transporte. En consecuencia, el número de desempleados se situaba a principios de 2010 en 350.000, lo que equivale al nueve por ciento de la población activa”.


Sea escueto con los títulos

-Los títulos personales largos roban espacio valioso. No desperdicie palabras presentando a profesionales y a políticos con el nombre completo de sus cargos.

-No hace falta que escriba “John Smith, secretario de Estado de Economía, Exportaciones, Importaciones, Negocios y Comercio”. Diga, simplemente, “John Smith, ministro de Economía”. Son cinco palabras contra 12.

-Evite el título de presidente a no ser que se trate del jefe del Estado o de alguien que ocupe una posición similar, por ejemplo, el presidente de la Corte Suprema. Opte por director, directivo, jefe, representante, responsable.

-Así, en lugar de “presidente del consejo ejecutivo de la empresa química Glaxo”, escriba “representante de la química Glaxo”.
No llame “doctor” a los citados a no ser que sean médicos.

-Use director, y no director jefe, etc.


Exponga los datos correctamente

-Compruebe todos los datos y cite a las fuentes cuando sea necesario.

-Esto es aplicable a datos poco conocidos, controvertidos y discutidos.

-Si parece que está siendo descuidado o evasivo con sus datos, el reportaje podría venirse abajo.

-No pierda el tiempo indicando fuentes de datos poco peliagudos.
No hace falta, por ejemplo, que diga de dónde ha sacado el número de habitantes que tiene un país.

-Algunas estadísticas, como las del desempleo, deben citarse junto a una corta referencia a la fuente porque se trata de datos que sí generan cierta controversia. Solemos querer saber de dónde proceden las cifras, es decir, si son de la Cámara de Comercio, del Ministerio de Trabajo, etc.

-Exponga detalladamente las fuentes cuando se trate de cuestiones más complejas, controvertidas o discutidas.


Dele el tono adecuado

-Trate de no sonar ni como un informe de la Unión Europea, es decir, seco y oficial, ni como un periódico sensacionalista.

-Evite el presente (“La enfermera me está persiguiendo”).

-Evite los puntos suspensivos (“La miré a los ojos…”).

-No abuse de las exclamaciones (¡Tenía aspecto de loca!).

-Evite las cursivas, las repeticiones y las mayúsculas (“Alguien está gritando… ¡Alguien está GRITANDO!”).

-No haga uso de comparaciones exageradas; no compare una mala estancia en un hospital con una prisión o un campo de concentración nazi.

-No equipare a unos funcionarios malhumorados o desagradables con Hitler.

-No tilde de fascista a nadie aunque él mismo se designe de tal modo.

-No sea paternalista: no llame abuelita a una mujer mayor ni utilice su nombre de pila para referirse a ella como si tratara de una niña. Lo mismo vale para los hombres mayores, los campesinos, la gente pobre, etc.

-Reduzca las lágrimas al mínimo.

-No se lo tome como algo personal

-No hay espacio para el autor en su propia historia. Éste debe colocarse en el lugar más discreto y neutral posible, no en primer plano.

-Si la palabra “yo” aparece en cada párrafo, algo va mal. La única excepción para esto es que se convierta usted en el protagonista del reportaje, por ejemplo, vistiéndose de mendigo con el fin de comprobar cómo reacciona la sociedad ante los pobres.

-No cite sin nombrar a la fuente.


Terminando

-No reduzca el ritmo o deje ver que pierde el ímpetu.

-Muchas veces, acabar con una cita es un buen recurso.

-El final ha de referirse de algún modo al principio.


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Un ejemplo de reportaje investigativo: 

martes, 1 de noviembre de 2016

Cómo hacer visible lo invisible


El cronista colombiano Alberto Salcedo Ramos ofreció en Managua el taller de crónica Hacer visible lo invisible. 
El maestro les manifestó a los participantes que “un cronista debe conocer la realidad tanto como le sea posible para poder contarla con autoridad” y les aseguró que su objetivo en el taller era inocular en ellos el ‘veneno’ de la crónica, del periodismo narrativo – “del que espero no se puedan salvar”, dijo, a la vez que los motivó a apostar por la innovación, la iniciativa para crear y fomentar proyectos periodísticos personales aprovechando las nuevas tecnologías.
“Hoy más que nunca se necesita un periodismo que tenga fe en sí mismo. No hay tal crisis del periodismo, el periodismo no va a desaparecer, porque es una necesidad de la sociedad para entenderse a sí misma”, aseguró.
Este es un resumen de la semana que duró el taller en el que participaron periodistas de Nicaragua, Chile, Colombia, El Salvador, España, Guatemala, Perú y Venezuela.

I. No me aburras

Alberto Salcedo Ramos inició una de las sesiones del taller Contar visible lo invisible —organizado en Managua, Nicaragua, por la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI)— con una cita que bien podría ser toda una declaración de intenciones del maestro para los talleristas que participaron en el evento.
“Woody Allen tiene una frase que yo amo —dijo Salcedo Ramos— y que dice: ‘todos los estilos son buenos menos los aburridos’”.
El maestro de la FNPI aseguró que “es muy fácil aburrir” y aseguró que la gran pregunta que un periodista o cronista debe hacerse es “¿Cómo diablos contar una historia y no aburrir?”.
Salcedo Ramos explicó que hay varias estrategias para lograrlo, entre las que mencionó: contar lo que debes contar y solo lo que debes contar, evitarle al lector lo irrelevante, saber escoger lo que cuentas y tener un buen ritmo para contar las historias.
“Si te metes en un nudo en el que la trama no avanza, en el que no sucede nada y te quedas allí estancado, el lector se aburre”, dijo Salcedo Ramos.
El cronista colombiano compartió con los participantes una definición del novelista y ensayista escocés Robert Luis Stevenson, quien dijo que contar historias “es escribir sobre gente en acción”.
¿Y qué es eso de escribir sobre gente en acción?: “Si vas a escribir sobre Fito Páez —dijo— y no has ha visto un concierto de Fito Páez, no puedes contarlo, tienes que verlo en acción, tienes que ver las acciones que definen al personaje. Esa es la clave, ver los espacios que definen al personaje, porque uno en la vida se relaciona con el espacio o con los espacios de un modo distinto”.
Para Salcedo Ramos “ser cronista es cazar acciones y leer esas acciones, saber lo que esas acciones valen en cuanto revelan la personalidad del personaje sobre el cual estoy escribiendo o voy a escribir”.
“Uno tiene que perseguir al personaje —dijo Salcedo Ramos— ponerse de acuerdo con él. Lo que hago yo es identificar muy pronto las rutinas de los personajes. Cuando llego hasta él identifico desde el comienzo, ya sea por observación directa o porque lo pregunto: cuáles son las rutinas de mis personajes, que hacen, cómo es un día de ellos. Y cuando tengo eso claro, entonces me digo: yo quisiera estar en el momento que compra la carne. O quisiera estar en el momento que juega dominó con sus amigos a las cinco de la tarde en el parque. Trato de establecer muy pronto las rutinas del personaje para acompañarlo, porque no es lo mismo decir que Pedro Pérez va a misa o que Pedro Pérez te contó que va a misa o ir con Pedro Pérez a misa”.
Continuando con el propósito de no aburrir a sus lectores, Salcedo Ramos aclaró que algunos periodistas o cronistas creen que no aburrir significa ser “gracioso o chistoso”, con lo que se equivocan a la hora de contar una determinada escena de su historia.
“No hay nada más deprimente que una persona que confunde el humor con el chiste. El chiste puede ser una herramienta de humor; el humor puede usar el chiste como una de sus herramientas. Pero a menudo hay chistes que no logran llegar al humor, son solo chistes”, explicó.
El cronista colombiano —que durante los días del taller contó varias anécdotas que reforzaban sus recomendaciones a los participantes del taller— contó una historia relacionada al cineasta Alfred Hitchcock para reforzar su idea de la importancia de no aburrir a los lectores.
Explicó que Hitchcock utilizaba una técnica particular para saber cuándo la idea en la que estaba trabajando era interesante: “Él ponía a prueba sus ideas en los ascensores: entraba al ascensor, empezaba a hablar de la idea en la que estaba trabajando y notaba que algunas personas que habían marcado el cuarto piso no se bajan en ahí, querían seguir oyendo el resto de la historia. Inclusive Hitchcock, en una entrevista, dijo una cosa increíble cuando le preguntaron: ‘¿cuál es para usted el oficio más infeliz que puede realizar un ser humano?’ Y él se quedó pensando y dijo: “el oficio más infeliz que puede realizar un ser humano es el de ascensorista”. El periodista, que era François Truffaut (otro director de cine), le dijo: “pero, ¡no entiendo! En el mundo hay escoltas que arriesgan su vida por estar protegiendo a alguien, en el mundo hay removedores de alcantarillas que tienen que sumergirse en el subterráneo para limpiar excrementos humanos, en el mundo hay gente que se monta en edificios, en los pisos más altos, para limpiar vidrios, ¿y  usted me va a decir que el peor oficio es el de ascensorista? Hitchcock le respondió: “claro, es que el ascensorista está condenado a pasarse la vida oyendo historias inconclusas”.
Tras contar esta anécdota, Salcedo Ramos afirmó: “Yo no podría ser ascensorista, yo soy cronista porque no quiero oír historias inconclusas. Por eso elegí lo que hago, porque si fuera ascensorista la historia se acabaría en el cuarto piso, justo cuando la vieja le va a ser infiel, el que se baja no va a oír la historia completa. Por eso elegí ser cronista, porque quiero la historia completa, no me sirve la historia incompleta, la historia que no me satisfaga la curiosidad. Elegimos saber bien lo que vamos a contar, contarlo con el tono que es”.
Otra forma de aburrir —aseguró—puede ser la ampulosidad a la hora de narrar, es decir, el tono demasiado almibarado o retórico.
“Les voy a poner un ejemplo: una vez leí a un periodista en Colombia que escribió sobre una miss de Colombia que fue capturada con cocaína en el aeropuerto de Madrid, y el tipo comenzaba su texto diciendo; “Me había prometido a mí mismo no volver a escribir sobre mujeres bellas…” Me dije: ¿no hay un editor que le corte la cabeza? En este caso no basta con cortar el texto, hay que cortarle la cabeza también. No pasé del párrafo ese”.
Otro ejemplo que expuso el maestro de la FNPI fue el siguiente: “Un día fui a Buenos Aires y me regalaron un libro de boxeo, un libro de perfiles y reportajes sobre boxeadores, porque saben que me gusta ese tema. El primero era una crónica sobre Mike Tyson, que había estado en Buenos Aires invitado por Diego Armando Maradona. Este reportaje empezaba de la siguiente manera: ‘Tyson baja de su habitación, sale por la puerta del ascensor, yo lo saludo y me dice: no vayas a preguntar pavadas’. ¡Listo, ahí muere la crónica enseguida! Porque Tyson no puede decir ‘pavadas’. ¡Eso es mentira! Nunca en la puta vida va a decir ‘pavadas’, porque él no es argentino. Cuando yo veo eso digo: ‘me está hablando el periodista fingiendo que es Tyson, no puede ser que pongas a un personaje gringo a hablar como argentino’. Por eso también odio ver cine doblado en España, porque aparece Marlon Brandon diciendo ‘joder, puñete’. No me dobles al personaje, yo quiero al personaje, no quiero al intermediario entre el personaje y yo. Tiene que haber naturalidad”.
Una de las claves más importantes en el trabajo de reportería —compartió Salcedo Ramos— es interactuar con los personajes, no solo hacer preguntas.
“Alma Guillermo Prieto tiene una frase que me encanta: ‘el periodismo se ha convertido en rehén del síndrome del entrecomillado’ Todo el mundo anda con una grabadora buscando una frase que pueda meter entre comillas, que sea impactante, pegajosa, que pueda funcionar bien en las redes sociales o en el titular del momento del programa radial. La crónica es un género para una persona que quiere ir más allá de la respuesta. La pregunta es inevitable y necesaria, pero cuando es la única herramienta que usas te limita el radio de acción. Si le preguntas a un personaje “¿usted es drogadicto?, el asunto se acaba cuando él dice ‘no’”, explicó el cronista.
“Si voy a escribir sobre Maduro —prosiguió el maestro—, necesito hablar con mucha gente de su entorno que me ayude a descifrar la personalidad de él y la vida que ha tenido. Procuraría estar allí mucho tiempo. Seguro que él no me va permitir el acceso, entonces necesito ir a lugares donde encuentre muchas voces de gente que lo conoce”.


II. Dame una acción

Durante los días del taller en Managua, Alberto Salcedo Ramos explicó a los periodistas que una de las principales dificultades a la que se enfrenta el cronista a la hora de escribir una historia es la de crear escenas. “Es un recurso que hay que optimizar”, dijo. Para él, la intuición es muy importante a la hora de construir una escena. “A mí me gustan mucho los narradores que son intuitivos, que son salvajes; el narrador que le hace caso a la historia, que es muy listo y muy inteligente”, afirmó.
Salcedo Ramos dijo que una clave importante a la hora de narrar y no aburrir es relatar acciones dentro de la historia. “Dame una acción, todo lo que quiero es una acción. Y en eso hay que aprender mucho del cine”, explicó.
Para reafirmar su recomendación el cronista recordó la escena inicial de la película Casino, del director estadounidense Martin Scorsese, cuando el actor Robert De Niro aparece en pantalla vestido con una chaqueta fucsia, pantalón blanco, y camina fumándose un puro.
“Él viene narrando, diciendo ‘me llamo Fulano, mi vida es dura, no crean ustedes eso de que ser un gánster es fácil, esto de ser gánster es tremendo, esto tiene sus complicaciones’. Entonces ustedes ven un vehículo aparcado, él abre la puerta, se mete en el vehículo, bota el puro y cuando lo prende se produce un estallido y todo se va para el carajo. Entonces hay un flash back y aparece ya el Robert De Niro  del pasado organizando su vida de gánster. Cuando Scorsese vuelve al punto principal del relato, cuando vuelve al presente y deja atrás el flash back, nos enteramos que Robert De Niro no murió, que se salvó. Entonces hay muchas maneras de contar, pero hay que privilegiar la acción, porque la acción es oro total”, narró Salcedo Ramos.
El maestro de la FNPI explicó que para construir una buena escena, el cronista debe de indagar mucho. “Si uno aguza el oído, si uno se queda ahí mucho tiempo, van apareciendo las escenas”, dijo. “Hay que buscar escenas que sean reveladoras del espíritu de la historia, es eso lo que hay que capturar. Uno se ha ido ejercitando y ha ido aprendiendo a buscarlas. Yo al principio no buscaba escenas, yo buscaba datos, buscaba información, buscaba que el personaje me respondiera unas preguntas, pero no puedes contar una guerra si no hay escenas, si no hay acción. Si eres enviado especial en una guerra tiene que haber escenas en tus crónicas”, explicó Salcedo Ramos.
“En una crónica de viajes —prosiguió el maestro— hay seres humanos, gente que conduce una lancha que te lleva hasta allá, gente que te vende la comida en el mercado, señores que te cortan la carne, botones del hotel que te atienden, taxistas que te atracan porque te cobran cinco veces más de lo que valen. Por ejemplo, cuando uno lee sobre Haití, lee que es el país más pobre del hemisferio Occidental. ¿Qué significa ser el país más pobre del Hemisferio Occidental?  Sinceramente no significa nada, pero cuando uno va allá, uno entiende porque ve, porque ve acciones. Yo vi venta de ropa interior usada, brasieres con un mapa amarillo en la axila puestos al lado de pechugas tiradas en el piso, y todo eso lleno de moscas. Entrevisté a una señora que vende fritos en la calle, cambia el aceite en que fríe las empanadas cada mes de enero”.


III. No me canses

Entre las recomendaciones entregadas durante el taller Hacer visible lo invisible, Alberto Salcedo Ramos reveló un truco para que los datos “no sean tan cansones” para el lector.
Dijo que los datos son importantes para darle fuerza a la historia, pero muchas veces pueden terminar “tragándose” el texto y aburriendo al lector. Entonces contó la decisión que él tomó cuando preparó la historia sobre las cifras de los heridos por minas antipersona en Colombia.
“Llamé a Cine Colombia para preguntar cuántas personas caben en sus salas, para imaginarme cuántas salas de cine se podrían llenar con los heridos por minas. Es importante hacer que las cifras no sean una cosa muerta, que no sean solo datos, sino que también vida, que tengan metáfora”, explicó.
Salcedo Ramos explicó que él nunca piensa en cómo va a contar la historia en la que trabaja mientras todavía hace el trabajo de reporterismo. Dijo que un cronista antes debe “contarse” la historia a él mismo, es decir, pensar en cómo será escrita. Es una parte importante que tiene que ver con la toma de decisiones técnicas en la escritura del relato. Para explicar este punto, el cronista contó a los talleristas una anécdota sobre una crónica que realizó en Colombia sobre los mutilados por las minas antipersona:
“Un día recorrí la zona de Colombia –el Oriente de Antioquia- que tiene más afectados por minas antipersonas en el mundo, por encima de Camboya y de Afganistán. Había muchos amputados, gente sin extremidades. Hablé con tanta gente, vi tantas personas, y dije: ¿ahora cómo cuento esto? Tomé la siguiente decisión para contar esta historia de cincuenta páginas: que los capítulos impares fueran una crónica individual sobre un personaje víctima de la guerra, de las minas antipersonas, y todos los capítulos pares debían de ser un reportaje del fenómeno global en contexto. En los impares cuento el drama humano en primer plano, y en los pares doy la profundidad que da el reportaje. La crónica te da el drama en primer plano, pero te quita profundidad, te quita la mirada global”.
 “Por ejemplo, esta historia comienza así: a sus once años Claudia Ocampo tiene claro que si no fuera porque a su padre lo despedazó una bomba ella jamás hubiera conocido a su ídolo, el cantante Juanes… A la niña le dedico el primer capítulo, porque ella vio morir a sus padres. En los capítulos pares meto datos, miren como meto la distancia: el avión acaba de aterrizar en el aeropuerto José María Córdoba, en el municipio de Ríonegro, cuarenta minutos después de haber despegado de Bogotá, son las once de la mañana de un lunes soleado, espero que la manga transportadora de equipaje empiece a girar, consulto el mapa de bolcillo, me encuentro a 38 kilómetros de Medellín, en este sector principia el oriente de Antioquia, la región colombiana más vulnerada por las minas antipersonales… Estoy contando un relato donde hay vida, porque hay acciones. Son trucos para que los datos no se vuelvan una cosa aburrida. Las fuentes me dijeron que los afectados por las minas son 6,637, entonces me digo que son 6,637 cristianos reducidos a un diagrama de barra en una hoja de cálculo. Pero si apeláramos a ciertas comparaciones, los áridos números nos servirían para establecer la magnitud del problema. Con esos damnificados se podría fundar una villa casi tan habitada como el famoso balneario de Punta del Este y seis veces más poblada que el Vaticano, también se podrían llenar hasta el tope veintidós salas de cine con capacidad para 300 espectadores”.

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Los “mandamientos” de Salcedo Ramos

-Evitar al lector lo irrelevante

-Evitar el tono retórico en los textos

-Reflexionar sobre la historia antes de sentarse a escribirla

-Realizar un profundo trabajo de investigación: “No sé cómo contar una historia si no he terminado antes la investigación. Necesito tener la investigación completa antes de definir la estructura de la crónica. Soy cronista porque no quiero tener historias inconclusas, quiero la historia completa”.

-Buscar atmósfera, drama, identificar personajes, ángulos interesantes, los “conflictos de los personajes”.

-Conocer la realidad tanto como sea posible para poder contarla con autoridad.

-Se necesita testarudez. “En algunas historias me han dicho: ‘no sigas, Alberto, que te vas a estrellar’. Yo les digo que me dejen estrellarme, que yo me quiero estrellar”.

-Dedicar a la historia el tiempo que sea necesario para descubrir el ángulo que no se ha visto de un personaje. “Los autores de no ficción tienen que descubrir lo asombroso. La crónica es un género para quienes quieren ir más allá de la pregunta. Hay que ver la realidad más allá de lo que dicen los personajes”.

-Buscar un tema que sea tan atractivo para su comunidad como interesante más allá de su entorno.

-No pensar solo en que el tema sea atractivo, procurar también que sea útil.

-Escribir sobre lo que conoces, pero ¿qué importa lo que solo me importa a mí?

-No pensar solo en la historia, pensar también en el personaje.
Respetar su dignidad, ponerse siempre en sus zapatos.

-El periodista que no investiga es como el atleta que no entrena: pierde en la competencia. Procura investigar el doble e incluso el triple.

-Desconfiar de una historia que no se pueda resumir en un par de renglones.

-Convencer al editor o ahorcarlo.

-Ir a Júpiter si es necesario. Hacer lo imposible. Defender su idea.
Tener la decencia de dudar. Preguntarse siempre si el tema aporta algo de valor para la sociedad.

-Mantener la independencia: nada vale más que eso.

-Es legítimo que usted aspire a volverse millonario, pero preocupante que crea que puede lograrlo a través del periodismo.

-Definir sus prioridades. Como reportero necesita la independencia y la transparencia. Este punto no es negociable.

-Procurar tener siempre razones de peso para amar este oficio.

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Perfil del maestro

Alberto Salcedo Ramos es considerado uno de los mejores periodistas narrativos de Latinoamérica. Es comunicador social y periodista. Sus crónicas han aparecido en diversas revistas de Colombia, México, Perú, Alemania, Ecuador, Venezuela, Francia, entre otras. Salcedo Ramos ha ganado, entre otras distinciones, el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, el Premio Ortega y Gasset de Periodismo, el Premio a la Excelencia de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar (Colombia), entre otros. Salcedo Ramos es maestro de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano -FNPI.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Seis lecciones de periodismo según Martin Barón




1)-.El futuro es móvil

A pesar de que el smartphone no tiene ni una década de vida (el iPhone nació en 2007), “la nuestra no es sólo una sociedad digital: es una sociedad móvil”, explicó Baron, quien apuntó un dato significativo: dentro de cuatro años, el 80% de los adultos tendrá un móvil en el mundo.
Un reto que exige adaptarse irremediablemente a un dispositivo que ha creado su propio lenguaje, dadas sus características técnicas.
“Los móviles van a dominar. Hay empresas de capital riesgo que no financiarán ningún producto digital que no esté pensado principalmente para móviles”, algo que obliga a los medios a “tener una mentalidad enfocada en la experiencia móvil”.


2)- Las redes sociales son un aliado

Mucho nos quejamos los periodistas del imperio que están forjando las redes sociales a costa de un contenido que toman prestado de los medios.
Sin embargo, para Baron “las personas están conversando en las redes, así que los medios debemos entender profundamente cómo funcionan”, ya que “las redes serán esenciales para lograr que nuestras historias sean diseminadas a millones de personas”, dada su “posición de supremacía en la manera en que las personas consumen las noticias y el tipo de noticias que consumen”.
Para ello es necesario asumir que la gente ya no va al medio a buscar noticias, sino que espera a que las noticias los encuentren a ellos, por lo que Baron propone algo muy sencillo: escuchar.
“Si queremos saber lo que más les preocupa a las personas, tendremos que escuchar mejor y con más frecuencia. Y si quieres escuchar, ve a donde la gente está conversando”.


3)- La tecnología es tu hermana

“Si nos quedamos tecnológicamente rezagados, seremos perdedores”, alerta Baron. Por eso anima a los periodistas en general a formarse: “los medios necesitarán personal que maneje tecnología de punta al interior de las redacciones. Tendremos que responder rápidamente a los cambios. Tendremos que crear nuevos productos atractivos para los lectores y para los anunciantes, y tenemos que hacerlo rápido”. Y expone cómo el Washington Post tiene un equipo de ingenieros que trabaja codo con codo con los periodistas de la redacción para crear herramientas, plataformas y productos que enganchen a la gente porque “a menos que tengas las capacidades tecnológicas pertinentes, el éxito no será posible”. Aunque puntualiza algo que muchas veces estamos olvidando: “todas las herramientas tecnológicas del mundo no pueden sustituir al periodismo fuerte que forma las bases de nuestra sociedad civil y de los gobiernos democráticos”. Tecnología y periodismo. Unidos.


4)- Internet ha cambiado las reglas del juego

Asúmelo: “Cuando llegó Internet, y más adelante las conexiones de banda ancha de alta velocidad, nuestra industria reaccionó como si no hubiera ocurrido nada”, explica Baron.
“Vimos a Internet como una nueva forma de distribuir nuestro trabajo pero, por alguna razón, no pensamos en él como un nuevo medio. Hoy debemos reconocer, de una vez por todas, que estamos frente a un medio completamente nuevo. Este medio reclama sus propias formas de contar historias, de la misma manera que la radio y la televisión tienen las suyas”, añade.
Y anima a asumir algo que muchos medios han intentado evitar (y siguen haciéndolo) durante años: “como parte de nuestra rutina, tendremos que trabajar en alianza con empresas tecnológicas como Facebook, Apple, Twitter, Google, Snapchat y seguramente muchas otras que aún no han nacido”.


5)- Si quieres ganar la guerra, lucha en esta batalla

“Hoy es imposible predecir cuál será la compañía de medios dominante. Cualquier compañía con una buena idea y que sepa ejecutarla de manera inteligente, puede establecerse rápidamente en nuestro campo. De hecho, ya lo han hecho: BuzzFeed se fundó en 2006 y el Huffington Post en 2005. Hoy, ambas sobresalen en el top de los sitios con más usuarios mensuales en los Estados Unidos”, explica Baron para dibujar un futuro que está en juego y en el que todos, gracias a las nuevas tecnologías, tienen las mismas herramientas y oportunidades.
La única diferencia radica en la forma de utilizar esas herramientas y aprovechar las oportunidades: el primero que lo consiga, ganará la guerra.
“No conozco a nadie que haya logrado el éxito pensando que iba a fallar”, sentencia.


6)- El periodismo no se acaba, se transforma.

“Se están presentando narrativas innovadoras, historias que despliegan todas las herramientas que tenemos disponibles”, explica Baron, “narrativas más vívidas, más viscerales e incluso más creíbles porque podemos mostrar, no sólo contar”.
Un nuevo modelo en el que el periodista se convierte en protagonista: “los lectores quieren esa conexión con el autor, es más auténtico”, explica.
Por eso defiende regresar a las historias profundas: “las historias largas pueden atrapar lectores y retenerlos, pero deben ser escritas de manera convincente y presentarse en formatos que tengan en cuenta la forma en que la gente consume hoy la información”.
Y recuperar el periodismo de investigación para “que el público reconozca que la prensa tiene sus defectos, pero que también es necesaria”, algo útil en una época en la que los usuarios no ven con buenos ojos a una prensa que no ha sabido adaptarse al cambio por tratar de defender unos privilegios, mientras que ha reaccionado dando la espalda a su propia esencia.
“Ahora es posible vivir en una realidad virtual, donde las mentiras son aclamadas como la verdad oculta”, se queja Baron, debido a que “distinas versiones de la verdad aparecen en distintos medios en línea”.
Para ello, Baron propone tener en cuenta la base de la profesión: “nuestra misión como periodistas es asegurarnos de que la verdad sea revelada”, explica, y añade que “la misión y el negocio son inseparables, interdependientes”.
Internet no debe cambiar el periodismo, sólo transformarlo. “El aumento de tráfico por sí solo no se traducirá en éxito. Si queremos ganar dinero, la innovación y la creatividad deberá coincidir con lo que observamos en la sala de redacción”, explica.

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Martin Baron (Tampa, Florida, 1964) es director del ‘Washington Post’, el diario propiedad de Jeff Bezos, fundador de Amazon. Desde la atalaya que supone dirigir el periódico estrella de la capital estadounidense y el proyecto de un visionario de la era digital, Baron aprovechó su discurso en el Festival García Márquez de Periodismo para sentar las bases del nuevo periodismo. 

Enlace a periodismo de investigación: ingresar aquí

https://lacolumnaquinta.wordpress.com/2012/06/16/ocho-lecciones-de-periodismo-del-caso-watergate/

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Distintas maneras de redactar una misma información


La manera más frecuente de redactar una noticia es la de la famosa pirámide invertida, respondiendo a las cuestiones básicas: Qué, quién, cuándo, cómo, dónde, porqué.
Es un estilo muy de “gacetilla”, en donde generalmente se utilizan muchos lugares comunes, y resulta poco original. 
La técnica responde a los requerimientos básicos de satisfacer la necesidad de información, pero le provoca muy pocas sorpresas en el lector, y lo más probable es que nuestra redacción en este estilo sea muy parecida a la manera de redactar con que presentan la misma noticia la mayoría de los demás medios de comunicación, y al lector le acabe dando la impresión de que está leyendo el mismo texto en todos los sitios periodísticos.
Nuestro desafío -a partir del mismo hecho informativo- es intentar construir formas diferentes de redacción creativa, usando los recursos y las técnicas generalmente más asociadas a la literatura que al periodismo convencional, pero sin desvirtuar el hecho informativo en sí.
Es lo que se llama periodismo narrativo, o periodismo literario.
A veces basta con los datos básicos que encontramos en la misma información convencional, que pueden ser re-elaborados de una manera literaria, pero otras veces, cuando encontramos un enfoque con el que queremos abordar nuestra redacción, a partir de un elemento concreto, tendremos que investigar más datos para enriquecer ese enfoque con el queremos narrar la historia.
A continuación, algunos ejemplos:



1.-EL HECHO INFORMATIVO.

Pablo Junior Valdovinos, de 24 años, mata a su padre Pablo Alejandro Valdovinos (49) tras una discusión, en Mariano Roque Alonso, en la tarde del lunes 26 de setiembre, alrededor de las 17.
Posteriormente se fuga en un auto Fiat. La policía lo busca y le sigue la pista por sus posteos en la red social Facebook, en donde el joven revela que se encuentra en Ciudad del Este y posteriormente en Encarnación, donde finalmente lo detienen el martes 27, a las 18.40.
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2.-LA REDACCIÓN CLÁSICA - (ESTILO CRÓNICA POLICIAL).

(Última Hora, miércoles 28, setiembre 2016. Página 53 - Sucesos)



Cae en Encarnación el autor del asesinato de su padre

El joven que mató a su padre el pasado lunes en Mariano Roque Alonso fue detenido en Encarnación. Le siguieron la pista por su perfil de Facebook. Ayer a la tarde también se encontró el auto en que huyó.

Por Raúl Cortese
ENCARNACIÓN

Minutos después de las 19.00 de ayer, personal de Investigaciones de la Policía Nacional, procedió a la detención (sin resistencia) del joven Pablo Junior Valdovinos (24), buscado por matar a su padre Pablo Alejandro Valdovinos (49) de tres balazos en Mariano Roque Alonso. Prácticamente los uniformados lo estaban esperando, ya que siguiendo el contenido de su Facebook, pudieron seguir sus rastros, primero viajó a Ciudad del Este y desde allí a Encarnación. Se lo detuvo al bajar del colectivo.
Antes de ser trasladado a Mariano Roque Alonso, donde ya se encuentra una causa judicial abierta, accedió a hablar con la prensa local en donde se confesó autor del hecho y justificó por qué lo hizo. Dijo que así reaccionó porque su padre se conducía de forma ilegal en el seno de la familia, por el cual su padre siempre lo amenazaba, según el autor confeso del crimen.
Luego dijo que "el lunes al mediodía encontré mi ropa toda tirada y yo estaba borracho y había tomado disomnilan porque soy muy nervioso". "Estoy arrepentido y pido perdón", dijo el joven.
El día del hecho peleó con el padre, "discutimos, hubo un forcejeo y la cosa se fue de las manos", agregó.
El Ministerio Público había ordenado su captura y la Policía informó que el parricida venía amenazando a su padre. Las peleas entre padre e hijo eran frecuentes, según los propios vecinos. La vida del joven que giraba en vicios, consumo de alcohol y droga, era motivo de la recriminación del progenitor.
La víctima era funcionario de la ANDE y su madre vive en Formosa, Argentina, según el comisario Aldo Benítez, jefe de la Comisaría 10ª de Roque Alonso, donde se registró el hecho el pasado lunes a la tarde.
Nuevamente los protagonistas discutieron, aparentemente por el mismo motivo. El atacante, de la barra brava de Cerro Porteño, regresó a la casa tras ser echado por su padre a quien amenazaba de muerte, según la Policía. Tras el episodio, el joven abordó el auto Fiat de color verde, con chapa BVJ 324, propiedad de su padre, y huyó. En la tarde de ayer se encontró el vehículo cerca del geriátrico del IPS, sobre Molas López y Artigas.
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3.-REDACCIÓN LITERARIA 1 - ENFOQUE TEMÁTICO.

Elegimos un elemento, hallado de la misma noticia convencional que leímos anteriormente, que en es en este caso el seguimiento de sus posteos en Facebook, y lo trabajamos convirtiéndolo en el eje de la narración, el punto de vista, el enfoque. Cuidamos que la apertura y el cierre del texto -muy breve, en este ejemplo, pero puede ser más largo con más elementos de la historia-, tengan un sentido irónico, como de cuento policial de humor negro.







El asesino que cayó delatado por su Facebook

Lo estaban siguiendo… pero en Facebook.
Pablo Alejandro Junior Valdovinos Ferreira, el asesino más buscado por la policía en las últimas horas, tras haber asesinado a su padre Pablo Alejandro (49) de tres balazos, en la tarde del lunes 26 de setiembre, se movía constantemente, recorriendo cientos de kilómetros desde Mariano Roque Alonso a Ciudad del Este, y de allí a Encarnación, tratando de huir de la Policía, pero no resistió la tentación de postear algunos mensajes en su cuenta de la red social Facebook, en Internet, y eso lo delató.
Aunque sus posteos no eran públicos y solamente quienes integraban su red de amigos lo podía ver, bastó que un hábil informático de la Policía pueda hackear la cuenta para poder advertir los sitios desde donde Pablo posteaba y presumir sus próximos movimientos.
Fue así como agentes de la División de Delitos de la jefatura de Policía de Itapúa lo sorprendieron en la Terminal de Encarnación, en la tarde del martes 27, cuando Pablo apareció para tomar un ómnibus que lo lleve a la ciudad argentina de Posadas.
Lo más irónico fue que el agente que chequeó lo que el asesino parricida escribía en su cuenta de Facebook, antes de organizar el operativo que terminaría en su captura, no resistió la tentación de darle un “me gusta” al pie de su último posteo en la red social. 


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4.-REDACCIÓN LITERARIA 2 - ESTILO DESCRIPCIÓN DE ESCENA.

Usamos la técnica de situarnos en un momento de la información como si fuera secuencia de una película o una novela, y describimos ese momento como en una escena de acción. En este caso, el momento en que el prófugo intenta tomar el micro para cruzar la frontera desde la Terminal de Encarnación. Para ello, seguramente hará falta investigar los detalles de como fue la detención, entrevistar a uno de los agentes que lo detuvieron y pedirle que nos cuente en detalles ese momento.
La intención es introducir al lector en esa escena, que se sienta que lo está viendo o viviendo a medida en que se lo narramos.
A partir de esa secuencia, contar el resto de la historia.
Cuidar siempre el comienzo y el final, que sean "novelescos", pero sin agregar nada que no sea realidad periodística comprobada y comprobable.



El último viaje del parricida de Roque Alonso

“Allí viene”, se dijo a si mismo Pablo Alejandro con un suspiro de alivio, al ver que el ómnibus internacional que cubre la línea Encarnación-Posadas se acercaba  a la Terminal de Encarnación. 
Tratando de disimular su nerviosismo, aferró el ligero bolso de viaje y salió de la sombra del árbol en donde estaba guarecido, metiéndose en la fila de pasajeros que buscaban subir al vehículo.
Cuando ya había puesto el pie en la estribera para subir, sintió que una mano lo aferraba del brazo derecho con mucha fuerza, reteniéndolo.
En ese momento, sintió que otras dos sombras humanas se acercaban por la izquierda y el grito tan temido lo paralizaba.
-¡Alto, policía…!
Eran las 18.40 de la tarde y Pablo Alejandro Junior Valdovinos Ferreira (24) tuvo conciencia de que todos los caminos se le cerraban.
El apresurado viaje que había emprendido hacía poco más de 24 horas, después de haberle disparado tres tiros mortales de pistola a su propio padre, Pablo Alejandro Valdovinos (49), en su casa de Mariano Roque Alonso, dejándolo inerte en el piso, para recorrer luego cientos de kilómetros en un destartalado auto Fiat de color verde, chapa BVJ324, hasta Ciudad del Este y luego hasta Encarnación, con la idea de cruzar la frontera y poder huir hacia Argentina... repentinamente llegaba a su fin.
Los tres policías que lo retenían del brazo lo empujaron hacia atrás, mientras el chofer del micro de la línea internacional Encarnación-Posadas cerraba apurado la puerta, con un seco chasquido metálico, y el vehículo se ponía en marcha, repleto de pasajeros.
Pablo Alejandro vio cómo  el micro se alejaba por la soleada calle encarnacena hasta volverse apenas un punto en la lejanía.
Entonces comprendió que había perdido para siempre ese último viaje y agachó la cabeza, dejándose llevar por los policías.