jueves, 2 de abril de 2020

El efecto Covid-19 a mi alrededor



Por Montserrath Grance H.
(Alumna del Taller de Redacción Periodística II – Universidad
Autónoma de Asunción UAA).

Vivo efectos del Covid-19 a mi alrededor de diferentes formas, la mayoría malas, pero déjenme contarles que también hay buenas.


Arranco por la buena. Al paraguayo se lo conoce y aplaude por su hospitalidad y solidaridad para con los extranjeros y con los suyos.

Hoy me pongo de pie y aplaudo a todas las personas que no solo se preocupan por sí mismas y su familia, sino que, a pesar de esta crisis, también son capaces de mirar a sus costados y pasar una mano al otro.

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La solidaridad que nos caracteriza

"Cómo negarme al abrazo con lágrimas de felicidad"


Dario Grance es mi papá, él es presidente de un club de fútbol en mi barrio. A él no le sobra la plata, pero si le sobra la voluntad y las ganas de ayudar. Solo eso fue necesario para juntar 60 kits de alimentos en dos días, a través de whatsapp y sus casi 60 grupos.

Vivimos en Capiatá, y así como en diferentes partes del país, hay familias muy necesitadas. Familias que se sustentan con la ganancia del día a día, heladeros, yuyeras, albañiles, plomeros, etc.}

Me dice: "Me reconforta el alma, me siento feliz y satisfecho de poder hacer por lo menos lo que estuvo a mi alcance, cómo negarme al abrazo con lágrimas de felicidad de la gente, la están pasando mal, ya hay hambre"

Este tipo de acciones están abundando las redes sociales y medios de comunicación, pero yo el hermoso ejemplo, lo encontré en mi propia casa.


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Salud en el interior del país, sumado el COVID-19

“En Caaguazú es crítica la situación, porque no tenemos respiradores”


Juan Manuel Grance es mi primo, es médico cirujano, trabaja en el Hospital Distrital de Caaguazú, viviendo a flor de piel como personal de blanco la pandemia del COVID-19.

En esa ciudad, carente de salud pública, no cuentan con especialistas para cada rango de la medicina. Un grupo pequeño de doctores, tiene la gran responsabilidad de curar cualquier enfermedad, o calmar el dolor de todos los pacientes que lleguen. Sea cual sea el diagnostico, son los únicos que están ahí, para ponerle pecho a la situación.

Juan Manuel para nosotros es un héroe, él es Iron Man, su personaje favorito de Avengers. Todos los días actualizándonos con datos reales, información real y confesando la preocupación que le invade todos los días. El temor de contraer el virus, llegar a casa y contagiar a sus familiares.

“Si entra un paciente con dificultad respiratoria severa, no podemos hacer otra cosa más que verles ahogarse, y en Central no creo que sea muy distinta la cosa porque a pesar de tener más respiradores, no va alcanzar para todos”


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Paraguayos en el extranjero

"Teníamos que volver como sea"



Nathalia Riveros es estudiante y partió a los Estados Unidos en noviembre pasado, para trabajar por 3 meses, con el objetivo de reforzar el idioma inglés.

Lo que no se esperó fue tener que adelantar contra viento y marea su vuelo de regreso a Paraguay a causa de un virus que primeramente nadie entendía bien su dimensión. Se alojó en la ciudad de Taos, un pueblo ubicado en Nuevo México.

“Pensamos que no iba llegar en donde yo estaba, nadie ni pensó que podía llegar hasta ahí, de repente solo crecían y crecían los números de personas infectadas en todo el territorio”.

Un día le avisaron que debían rescindirle el contrato del hotel donde se desempeñaba en la sección de servicios, porque Donald Trump decidió declarar el país norteamericano en emergencia nacional.

De un día para otro todo se volvió gris para Nathalia, Argentina ya había anunciado el cierre de su frontera y no podía evitar sentir el temor de que sucediera lo mismo en su país y no poder volver a su tierra.

Los números para contactarse con la aerolínea estaban saturados y la desesperación crecía a pasos agigantados. Finalmente, la suerte corrió de su lado y hoy se encuentra cumpliendo sus 15 días de cuarentena, en la “pieza del fondo de su casa”.

Cuenta también que siente mucho el trato que le está dando la sociedad, a los compatriotas que ya no pudieron ingresar al país y se encuentran en Ciudad del Este: “Pudo haberme pasado a mí, pude haber estado yo ahí y se lo difícil que es querer volver a tu país en medio de una pandemia”.

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(Este reportaje forma parte de la serie: “Lo que vivimos en tiempos del coronavirus”, trabajos prácticos realizados a partir de las clases virtuales implementadas durante el periodo de paro sanitario y cuarentena. Asignatura: Taller de Redacción Periodística II. Profesor: Andrés Colmán Gutiérrez. Facultad de Ciencias de la Educación y la Comunicación. Universidad Autónoma de Asunción - UAA). 

También puede ser leído en el blog de la autora, en este enlace.

jueves, 26 de marzo de 2020

El enemigo de mi hogar soy yo




Por Gladys Delgado
(Alumna del Taller de Redacción Periodística II Universidad
Autónoma de Asunción UAA).

El Covid-19 o coronavirus, como lo conocemos, ha atacado de improvisto a todos, dejando paralizado al mundo entero.
Algo visto solo en la ciencia ficción como una buena película de terror hoy atemoriza a las personas, dejándolas con la psicosis de que podrían ser los siguientes contagiados y que sin darse cuenta pueden transmitirlo a los que lo rodean.

Los habitantes del Paraguay, el país de los amigos, las salidas y las rondas de tereré, por primera vez se han visto obligados a olvidar todo contacto físico con cualquiera y cerrar las puertas de empresas, fronteras y hogares, a todo aquel que pudiese ser portador de este virus que, aunque no es tan letal, se distingue por ser de muy fácil contagio.

La prueba de sensatez más grande que lleva a cabo ahora en el país (siendo que somos conocidos por la joda y el desinterés total) es el de quedarnos en nuestras casas y de alguna manera frenar el holocausto que se avecina si no nos cuidamos unos a otros.

El Covid-19 no solo afecta a las empresas, también a los hogares en donde, como en toda guerra en suelo de nadie… todos son enemigos.

Mirando el interior de los hogares de los paraguayos podemos percatarnos de que aún con la emergencia sanitaria hay personas que deben ir a trabajar, ya que son el sustento de sus hogares y encontrar empleo en esta crisis es casi imposible, no queda más de otra que salir a ganarse el pan, siendo así un peligro inminente para toda su familia.

El miedo a ser agente de contagio

Orlando Delgado, un hombre de unos 40 años, proveedor de la empresa Highest S.A. (una importadora de productos sanitarios) nos comenta que ya no quiere volver a su casa, pues tiene miedo de contagiar a toda su familia.

"Hoy en día el enemigo de mi hogar soy yo mismo" replicó, mientras preparaba sus cosas para ir a trabajar.

Su principal motivación es su familia, pero teme que por querer hacer un bien termine por traer el mal a su casa.

Orlando ha llegado hasta a odiar el hecho de tener un trabajo en estos momentos, pero sigue con la esperanza de que siendo un funcionario que está en contacto permanente con suministros de sanidad, el peligro de contagiarse sea menor.

Todas las mañanas sale de su casa con el temor de que al volver traiga consigo el virus y contagie a su madre, de 65 años de edad, la que que –según nos comenta– es su ejemplo a seguir y su gran pilar.

Los miembros de su familia son quienes más lo motivan a seguir, aun con el miedo, porque es necesario salir adelante. Él dice estar seguro de que saldremos de esta pandemia como vencedores, como lo hizo siempre la raza paraguaya.

De este modo nos damos cuenta de que todo lo que antes de esta pandemia parecía algo insignificante y a veces hasta innecesario, como un beso o un abrazo, es lo que más nos hace falta en estos momentos de crisis y caemos en la cuenta de que cuando podíamos hacerlo no lo valorábamos.

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(Este reportaje forma parte de la serie: “Lo que vivimos en tiempo del coronavirus”, trabajos prácticos realizados a partir de las clases virtuales implementadas durante el periodo de paro sanitario y cuarentena. Asignatura: Taller de Redacción Periodística II. Profesor: Andrés Colmán Gutiérrez. Facultad de Ciencias de la Educación y la Comunicación. Universidad Autónoma de Asunción - UAA).  




El torneo Apertura paraguayo y sus condimentos




Por Juan Rafael Galeano
(Alumno del Taller de Redacción Periodística II – Universidad Autónoma de Asunción UAA).

Luego de finalizar la octava fecha del Torneo Apertura de nuestro fútbol, los condimentos de cada encuentro de fútbol hacen que el aficionado exteriorice sus reclamos en las redes sociales, en especial el Twitter, ante situaciones que capaz sean pocos felices para las aspiraciones deportivas de sus equipos.

Muchos critican la actitud del equipo, de algún jugador que no está rindiendo en el partido en sí, pero una gran mayoría instala sus reclamos enérgicos muchas veces en el arbitraje, es decir, en la forma de cobrar ciertas jugadas los árbitros. Cuando a veces te “favorecen”, te quedás callado, pero si actuó en beneficio del rival, lo tratan de “vendido”, que quizás es parte del folclore del fútbol.

En último partido de la jornada del domingo pasado, en donde el Olimpia igualó sobre el final del partido 1 a 1 ante River Plate, durante el encuentro disputado en el estadio del franjeado, el local no encontraba el camino para llegar a la victoria, eso hacía que el público se impaciente, donde el momento más caliente del hincha franjeado fue cuando el elenco visitante convirtió el primer tanto del partido.

He ahí donde la euforia de la hinchada olimpista se acrecienta, tira todo tipo de improperios a los jugadores, técnicos, en fin, forma parte de la esencia del fútbol. Si bien casi al finalizar el encuentro iguala el marcador Olimpia, su gente salió del recinto deportivo un tanto disconforme con el rendimiento del equipo.

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(Este reportaje forma parte de la serie: “Lo que vivimos en tiempo del coronavirus”, trabajos prácticos realizados a partir de las clases virtuales implementadas durante el periodo de paro sanitario y cuarentena. Asignatura: Taller de Redacción Periodística II. Profesor: Andrés Colmán Gutiérrez. Facultad de Ciencias de la Educación y la Comunicación. Universidad Autónoma de Asunción - UAA).  


miércoles, 25 de marzo de 2020

Abuso de poder en tiempos de coronavirus



La pandemia del coronavirus, o más específicamente del Covid-19, llegó a nuestro país el 7 de marzo pasado, lo que resultó en una serie de medidas tomadas por el Poder Ejecutivo para contener al virus, medidas acertadas que han logrado mantener al Paraguay como uno de los países sudamericano con menor cantidad de casos y muertos, pero también se registraron múltiples casos de violencia y abuso policial, específicamente de efectivos del Grupo Lince.

Por Joaquín Gavilán
(Alumno del Taller de Redacción Periodística II – Universidad Autónoma de Asunción UAA).


El martes 10 de marzo, con apenas dos casos confirmados, el presidente de la república Mario Abdo Benítez anunciaba la suspensión de actividades y eventos de concurrencia masiva por un plazo de 15 días, suspendiendo también las actividades de las instituciones educativas. Esta medida, más radical que las adoptadas por los países de la región, fue aplaudida y reconocida por el pueblo como una forma acertada de contener la enfermedad, teniendo en cuenta la precariedad de la salud pública de nuestro país.

Seis días después, el ministro del Interior Euclides Acevedo anunciaba en conferencia de prensa la restricción de circulación de personas y vehículos en la vía pública desde las 20:00 hasta las 04:00 horas. El verborrágico jefe de la cartera, de la que depende la Policía Nacional, expresaba que la medida no es un “toque de queda” ya que se podrían realizar trabajos nocturnos e incluso comprar insumos alimenticios y médicos. Al ser consultado sobre la aplicación de la medida, el otrora senador de la nación expresaba que los agentes policiales reconocerían fácilmente a quiénes mentían diciendo que iban a comprar insumos, ya que están preparados para dicha tarea.

El 20 de marzo, Mario Abdo Benítez decretaba el aislamiento total, lo que restringiría al máximo la circulación por las calles. Con una serie de excepciones, esta medida obligaba a los paraguayos a permanecer en sus hogares, a fin de contener el contagio del virus, que para la fecha se encontraba ya en circulación comunitaria. El ministro del interior anunciaba “mano dura” con los que incumplían la medida.

La Policía Nacional, incluso acompañada por las Fuerzas Armadas, a pesar de que las mismas no cuentan con facultades para detener a ciudadanos, es la encargada de fiscalizar el cumplimiento de la medida, siempre partiendo de la premisa de la capacidad de los policías de reconocer quiénes mienten y quiénes no. Así, cualquier ciudadano que se encontrara por las calles sin motivos reales podría ser detenido y puesto a disposición de la Justicia, lo que derivó en que hasta la fecha ya existan más de 200 detenidos en todo el país. Los detenidos se exponen a multas de 8 a 10 millones de guaraníes y hasta a 12 meses de cárcel.

El lado oscuro de la medida se hizo presente en redes sociales, donde se viralizaron múltiples videos filmados por efectivos del Grupo Lince, en donde se observa cómo se burlan de las personas que infringen la restricción de circulación. En los videos se puede observar como los agentes obligan a ciudadanos a realizar ejercicios mientras gritan cosas como “¡no voy a salir más, señor Lince!”, “me voy a quedar en mi casa, señor Lince” y muchas más. En otros videos se puede ver como los agentes obligan a una persona a correr, mientras le persiguen con una picana, o como obligan a un cuidacoche a realizar saltos de “payasito” mientras le obligan a grita algunas frases.

El ministro del interior, quien incluso fue uno de los perseguidos por la dictadura de Alfredo Stroessner, cuyo secretario privado era el padre de nuestro actual presidente de la República, al ser consultado sobre los abusos que recorrieron las redes, expresó que los videos le causaron gracia y felicitó a los agentes, dando así vía libre para que se cometan más y más abusos.

El actuar de los efectivos policiales fue celebrado y aplaudido por muchos internautas paraguayos en redes sociales, lo que no es una sorpresa para un país que aún extraña la tan preciada “mano dura” de la que habla Euclides. Argumentando que “la gente no entiende de otra forma”, muchas personas justificaron el actuar de los policías. Incluso figuras públicas o periodistas con muchos seguidores festejaron el actuar de los uniformados.

No debería extrañarnos que el Latinobarómetro del año 2018, un estudio que es realizado para medir la postura de la población de los países de Latinoamérica respecto a diversos temas, ubique al Paraguay como el país con mayor porcentaje de población que cree que sería mejor tener un gobierno autoritario. Secuelas de la dictadura, quizás. O quizás la dictadura nunca se fue del todo.
 
Gráfico que ilustra el deseo de la población de tener nuevamente un régimen autoritario. Fuente: Latinobarómetro 2018
Las medidas tomadas por el Gobierno fueron extremas y justificadas por lo extremo de la situación, pero el abuso policial es injustificable en cualquier caso.

En un país que hace apenas 31 años respira democracia, establecer límites al actuar policial debe ser una tarea obligatoria. Y Euclides Acevedo debe saberlo mejor que nadie.

Solo queda esperar que el ministro del Interior llame la atención a quienes cometen abusos, y que los mismos sean sancionados.

Esperar. Mientras tanto, más paraguayos seguirán siendo violentados por policías con el aval de las autoridades. Y Mario Abdo Benítez padre sonríe desde el cielo, o quizás desde el infierno. Quién diría que un día vería a su propio hijo decretar un toque de queda, aunque sea por una pandemia.

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(Este reportaje forma parte de la serie: “Lo que vivimos en tiempo del coronavirus”, trabajos prácticos realizados a partir de las clases virtuales implementadas durante el periodo de paro sanitario y cuarentena. Asignatura: Taller de Redacción Periodística II. Profesor: Andrés Colmán Gutiérrez. Facultad de Ciencias de la Educación y la Comunicación. Universidad Autónoma de Asunción - UAA).  


martes, 24 de marzo de 2020

Relato desde la sala de mi casa




Por Araceli Duarte Paredes

(Alumna del Taller de Redacción Periodística II – Universidad Autónoma de Asunción UAA).


Aún recuerdo cuando algo similar a lo que estamos viviendo solo lo veíamos a través de nuestra pantalla de televisión, tirados en el sofá, con el control en la mano, pensando que Netflix tiene el mejor plantel de producción, cuando todo esto solo lo habíamos visto en películas o series como: Virus, Epidemia, Contagio, El día delAapocalipsis, y no podemos olvidarnos principalmente de The Walking Dead.

Se veía tan lejano y sobre todo tan ficticio una situación así, hasta que el país que muchos consideran el más poderoso se vio afectado el 1 de diciembre de 2019, pero aún nos parecía poco probable o quizás imposible que este virus llegue a nuestro país. En ese entonces no era Covid-19, sino el virus chino, hasta que llego el día que encendías la televisión y los temas principales dejaron de ser asaltos, violaciones, lo repleto que se encontraba el Hospital del IPS por los casos de personas con dengue. De alguna forma esto dejó de ser tendencia y ya no escuchabas el “ponéte que tu repelente antes de salir”.

Es más, seguimos cada paso de países que ya presentaban sus primeros casos de Covid, que cuando el ministro de salud Julio Mazzoleni dijo que el coronavirus podría llegar a Paraguay, tras el primer caso en Brasil, nos entró el verdadero miedo y reconocer este miedo no nos convierte en cobardes, es bueno tener bien claro eso.

Y parece que ya paso tiempo desde que se cerraron todas las salas de cine, la entrada de solo dos personas al supermercado, y sobre todo desde que se confirmó el primer caso de Covid-19 en el país, y muchos dicen “cómo de un solo caso pasamos a ser 27 casos”, pero créanme que existe personas que aún no entienden que ayudan al país quedándose en sus casas.

No tergiversemos estas palabras, porque salir de casa para jugar un partido en la cancha, no es lo mismo que salir de la casa con miedo sabiendo que si no trabajas no comés, así que solo tenemos que pensar que a ninguno nos gustaría dormir con hambre.

Esta es la realidad hoy en día y sé que cada uno convive con esta realidad, para que encima nos toque leerle a una estudiante muy poco delicada con las palabras que escribe.

Volviendo al miedo que tenemos -que vuelvo a repetirlo: no es de cobardes-, se esconde un montón de tomates podridos y lechuga podrida en el suelo, porque ya nadie sale en el día a día a comprar, ¿y se imaginan por qué?, porque me faltó nombrar a las personas que pasan la cuarentena creando y difundiendo informaciones falsas, y una de ellas anunciaba el cierre de supermercados, y es así como las personas entran en pánico y compran excesivamente, olvidando que también hay verduras en los mercados tanto como en el Mercado 4, como en el Abasto.

Cuídense, pongan en práctica las instrucciones que nos dan los especialistas en esto, pero no olviden la empatía por las personas que se ven un poco más afectadas con esta situación. Cuidemos de nosotros, de nuestros hermanos, de nuestros hijos, de nuestra familia, de nuestros vecinos. Cuidemos de todos, porque el Paraguay es nuestro hogar. Demos lo mejor de nosotros para todos, y vacunémonos contra el egoísmo.
Que sea esa nuestra herencia para todos.

Por último, me uno al gran título que pusieron todos los diarios del país el pasado domingo: LA GARRA GUARANI VENCERÁ AL CORONAVIRUS. #QUEDATEENCASA

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La angustia se combate en familia

Por Araceli Duarte Paredes

El mundo entero está cambiando a una velocidad tremenda por el coronavirus Covid-19, ¿y se han dado cuenta que todo se redujo? La circulación por las calles, las salidas de los sábados, la falta de tiempo que siempre teníamos como una excusa para todo.

Cambió tanto que vemos todos los episodios de La granja de Zenón con nuestros niños, nos reímos de los memes con nuestros hijos mayores, comenzamos a dejar de salir para comenzar a vivir en familia, cuidando de nosotros, de nuestra familia y de todos. En tan poco tiempo cambió todo que creo que, al final de todo esto, el coronavirus nos habrá dejado una gran enseñanza en todos los aspectos y sé que cada uno sabrá con que enseñanza se quedó.

Creí necesario dedicar estas palabras a este tema ya que leemos una mezcla de todo, de miedos, de informaciones falsas, de muertes, y nos hace falta un toque de buena noticia a nuestro día a día. Hasta el 22 de marzo la buena noticia era que nos mantenemos en 22 casos (luego esa cifra ya aumentó), por eso debemos insistir en que cuidarnos a nosotros mismo es cuidar de los demás.

Aprovechemos y no caigamos en el aburrimiento, que las actividades para hacer en casa no faltan. Sentémonos a disfrutar de unas buenas películas con los peques de la casa, estas las podemos encontrar  en Netflix, como Matilda, Buscando a Dory, Bob Esponja, un héroe en el agua, Alvin y las ardillas, entre otras que están geniales para pasar el tiempo, y si se cansaron de ver la televisión, recurramos a otras actividades como cocinar en familia, ya que a la mayoría de los niños les resulta fascinante la idea de ayudar en la cocina a cocinar recetas fáciles. Fomenten la lectura, ya que este puede ser un buen momento para introducir el hábito de leer a los más pequeños, presentándoles diferentes tipos de historias que los atraigan. Las manualidades también son una buena forma de distraerlos, ya que resultan interactivos y fomentan la creatividad.

Por otra parte, no nos olvidemos de cuidar nuestra salud mental con esta situación. Ser positivos nos ayuda y también colaboramos con los demás, así que no tenemos excusas para hacer de esta cuarentena una lección de vida.

Y no nos olvidemos que todos tenemos ese poder de ver lo bueno dentro de lo malo, seamos creadores de soluciones en lugar de miedo.

ÑANDE PYAPY MBARETE OMBOTAPYKUÉTA CORONAVIRUS

#EPYTANDERÓGAPE

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(Este artículo forma parte de la serie: “Lo que vivimos en tiempos del coronavirus”, trabajos prácticos realizados a partir de las clases virtuales implementadas durante el periodo de paro sanitario y cuarentena. Asignatura: Taller de Redacción Periodística II. Profesor: Andrés Colmán Gutiérrez. Facultad de Ciencias de la Educación y la Comunicación. Universidad Autónoma de Asunción - UAA). 


sábado, 21 de marzo de 2020

Lo poco que vale mucho




Por Nicolás Maciel
(Alumno del Taller de Redacción Periodística II – Universidad Autónoma de Asunción UAA).


En la ciudad de Villa Elisa, Jorge Irala, de 38 años de edad, junto con su madre Irene, de 69 años, el día de ayer, un jueves 19 de marzo tedioso y con un cielo gris oscuro provocado por un sinfín de gotas, en menos de un minuto al ver que sus vecinos entraron por el portón principal de la casa con bolsas de supermercados, sintieron que ese cielo nublado se despejo por completo. Una sonrisa por parte de ambos, de oreja a oreja, se pudo observar claramente cuando recibieron los alimentos y productos útiles para el hogar de la mano de sus generosos vecinos.

No siempre ocurren milagros en tiempos difíciles, pero para una familia en donde el hijo no cuenta con un empleo y tiene a su madre con él, ocurrió. El tan esperado milagro apareció justo en el momento preciso, con la nevera casi vacía, buscando saciar el hambre con galletas viejas, los vecinos de la ciudad de Villa Elisa se dieron cuenta de la situación no muy tranquila que llevaba esta familia. No hubo necesidad de ir a preguntar si les faltaba algo, era muy visible lo a duras penas que estaban, juntaron dinero para ir al supermercado más cercano que tiene la ciudad y fueron a comprar cartones de leche, jabón, fideos, arroz, etc. Todo para esta familia conocida.

Cuando entraron por el portón principal de la casa, al señor Jorge Irala se lo escuchó gritar alegremente: “¡Esooooo… mamá tenemos alimento!”, al recibir y agradecer a los vecinos con mucha alegría por el gesto que tuvieron con ellos.

Fue un momento muy emotivo para todos. Y es que, para una pequeña ciudad de 75.933 habitantes, de momento no hay casos confirmados por este virus… pero lo malo es que si hay casos de escasez. Una familia de las tantas que hay tuvo la suerte, pero… ¿y los demás que se ven afectados?, ¿Cómo llevan adelante todo esto? Ha de ser difícil de comprender, pero lo mínimo para alguien hoy por hoy puede ser mucho.

Bien, ahora, lo que se vive desde el día de uno es realmente fascinante y a la vez aterrador. Muchas cosas que tienen sus pros y sus contras, las calles que de a poco van sintiendo la ausencia de quienes en algún momento eran parte de su día a día. Las personas ya notan que hay algo diferente en su rutina de salida por la misma avenida y todo esto porque llegó el momento en donde la gente va tomando consciencia en cuanto a cuidados, respeto e importancia de seguir las reglas y normas establecidas por las cabezas de este magnífico país, a causa de este virus que fue declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Lo bueno es el comportamiento que estamos conservando, es algo nunca antes visto pero dentro de todo y como ley de vida siempre que haya brillo, habrá una sombra. Muchas personas que se ganan la vida a través del día a día están siendo afectadas por esta petición de no salir de nuestros hogares, aquellos que salen bajo la ola de calor abrumante a vender sus helados, sus chipas, sus golosinas o lo que ofrezcan sienten la ausencia de su tranquilidad pensativa (“mañana seguro vendo algo y tengo dinero”), aun así, prueban suerte, arriesgándose para llegar a casa y tener algo con que alimentarse.

Movimientos en redes sociales en donde se filtran fotos de personas de edad en las calles, esperando a que aparezca alguien y adquiera algo de lo que ofrecen para que puedan mantenerse. Hay cambios positivos gracias a este virus, que para muchos es negativo. El gobierno brindará una mano donando kits para las familias que necesitan, para la clase social media y alta. De momento todo continua bien; para los que no, el camino se pone peor, es por eso que algo simple puede ser algo inmenso para alguien en estos tiempos: dar una mano, ayudar, ser solidarios y ponerse en el lugar de los demás, como lo estamos haciendo. Es lo que nos va ayudar a salir mejor que nunca de esta situación cuando acabe.

Para la familia Irala dejó de llover fuertemente. Para otras aún sigue la tormenta, pero eso puede cambiar, depende de todos, de saber sobrellevar este momento y de saber ayudar.

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(Este reportaje forma parte de la serie: “Lo que vivimos en tiempos del coronavirus”, trabajos prácticos realizados a partir de las clases virtuales implementadas durante el periodo de paro sanitario y cuarentena. Asignatura: Taller de Redacción Periodística II. Profesor: Andrés Colmán Gutiérrez. Facultad de Ciencias de la Educación y la Comunicación. Universidad Autónoma de Asunción - UAA).  


El futuro incierto de los trabajadores paraguayos ante el coronavirus





 Por Karina Santacruz
(Alumna del Taller de Redacción Periodística II – Universidad Autónoma de Asunción UAA).

Asunción y otras ciudades vecinas a la noche. Ya no se observan taxistas en las paradas. Las calles están vacías y silenciosas. Los trabajadores del volante cuentan que hay un retraso económico preocupante.

En conversación con varios conductores de servicios como Uber, Muver y con los propios taxistas, nos cuentan que, a raíz de la restricción dispuesta por el Gobierno, el negocio nocturno decayó bastante y ya no compensa salir a buscar clientes, pues con los gastos del combustible y la poca circulación de las personas por la calle, la ganancia diaria apenas llega a unos 50 mil guaraníes, lo cual en comparación con lo que percibían en meses anteriores, es una gran pérdida. Muchos ya ni siquiera pueden pagar las cuotas del vehículo que utilizan para ofrecer el servicio de transporte.

La expansión del Covid-19 no solo trajo crisis en cuanto a la salud, sino también afecta a todos aquellos trabajadores informales, reduciendo la duración de la jornada y generando escasos ingresos.

Desde la confirmación del primer caso del coronavirus en el Paraguay, las ventas han decaído un 70%, afectando en su mayoría a vendedores ambulantes, trabajadores independientes, empleadores en general, quienes manifiestan que no poseen los ingresos necesarios para poder solventar todos los gastos existentes.

A pesar de la situación, ninguno de los trabajadores pierde la fe en que pronto acabe esta crisis y todo vuelva a la normalidad. Mientras tanto, lo primordial es el cuidado y la prevención para que esta pandemia no nos retrase como país.
Estas son algunas historias de los trabajadores en tiempos del coronavirus.


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La casa de equipamientos para autos que ahora vende alcohol en gel


“Me encuentro desesperado, mañana debo abonar los adelantos de sueldo a mis funcionarios”.

Es lo que expresa Dany Chung, dueño de una casa de electrodomésticos y de equipamientos para vehículos, quien tras esta crisis existente se encuentra retrasado en el pago de varias deudas, porque con los clientes recluidos en sus hogares ya nadie llega a comprar ni a equipar sus vehículos. En consecuencia, él realiza todo tipo de actividades para poder compensar lo perdido.

Al ingresar a su local se puede observar el frasco de alcohol en gel para que los clientes se higienicen al llegar y realicen sus compras con más seguridad. Al mismo tiempo, él ofrece y vende los productos de higiene personal con mayor demanda en el mercado hoy día, ofreciendo los guantes de látex, tapabocas, alcohol en gel entre otros.

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 La peluquera que no puede quedarse en casa


“Todos los días abro mi negocio con la psicosis constante de que algún cliente que ingrese por la puerta sea portador del Covid’19”.

Alicia Duarte, peluquera independiente en la ciudad de San Lorenzo, desea quedarse en casa, tal como recomiendan las autoridades sanitarias, pero perdería su clientela y por ende sus ingresos, sin saber cómo enfrentar las consecuencias, por lo que sigue abriendo su local, aunque eso signifique exponerse al peligro constante de ser contagiada.

Cada vez que termina de atender a un cliente, Alicia desinfecta cada parte de la peluquería, por el constante miedo de enfermarse y transmitir su enfermedad a sus seres queridos.

Las pérdidas económicas no se hicieron ausentes en el local de la peluquera. Con todo lo que ocurre, son pocas las personas que llegan a cortarse el pelo, pero ella igual debe abonar el alquiler y comprar los productos.

Alicia cuenta que ella es el sostén de la casa y debe encargarse de alimentar a su familia.

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La cafetería cerrada que pagará medio salario a sus empleados


Daniel Do, encargado de las franquicias de The Coffee Bean & Tea Leaf en Asunción, cuenta que los cierres forzados de los locales de comida lo han afectado bastante, ya que una de las cafeterías se encuentra en el Shopping Del Sol y fue obligado a cerrar desde el primer día del paro sanitario, sin poder seguir produciendo ingresos para poder pagar a sus funcionarios, al igual que a sus proveedores.

Daniel menciona que, en común acuerdo con todos sus trabajadores, por el mes de marzo estaría pagando solamente la mitad del sueldo establecido y que cuando la situación se normalice estaría reponiendo lo faltante.

“Poseo una reserva de dinero que venía guardando de las ganancias obtenidas, la que será destinadas a los sueldos de mis funcionarios. Ellos se encuentran primero antes que cualquier otra cuenta a pagar. No puedo dejar sin el pan de cada día a cientos de familias, sería un acto poco humano de mi parte”, afirma Daniel.

Diariamente, las ganancias llegaban a 15 millones de guaraníes como mínimo en los locales. Tras el paro, los ingresos se redujeron a apenas unos 3 millones, dejando cuantiosas pérdidas en cuanto a los productos que compra para la realización de los pasteles y cafés, optimizando a lo máximo todos los gastos.

Comenta que aquellas cuentas que no resultan urgentes las dejará de pagar, informando previamente a los locales em donde posee créditos y cuentas pendientes. 

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(Este reportaje forma parte de la serie: “Lo que vivimos en tiempos del coronavirus”, trabajos prácticos realizados a partir de las clases virtuales implementadas durante el periodo de paro sanitario y cuarentena. Asignatura: Taller de Redacción Periodística II. Profesor: Andrés Colmán Gutiérrez. Facultad de Ciencias de la Educación y la Comunicación. Universidad Autónoma de Asunción - UAA).