sábado, 21 de marzo de 2020

El futuro incierto de los trabajadores paraguayos ante el coronavirus





 Por Karina Santacruz
(Alumna del Taller de Redacción Periodística II – Universidad Autónoma de Asunción UAA).

Asunción y otras ciudades vecinas a la noche. Ya no se observan taxistas en las paradas. Las calles están vacías y silenciosas. Los trabajadores del volante cuentan que hay un retraso económico preocupante.

En conversación con varios conductores de servicios como Uber, Muver y con los propios taxistas, nos cuentan que, a raíz de la restricción dispuesta por el Gobierno, el negocio nocturno decayó bastante y ya no compensa salir a buscar clientes, pues con los gastos del combustible y la poca circulación de las personas por la calle, la ganancia diaria apenas llega a unos 50 mil guaraníes, lo cual en comparación con lo que percibían en meses anteriores, es una gran pérdida. Muchos ya ni siquiera pueden pagar las cuotas del vehículo que utilizan para ofrecer el servicio de transporte.

La expansión del Covid-19 no solo trajo crisis en cuanto a la salud, sino también afecta a todos aquellos trabajadores informales, reduciendo la duración de la jornada y generando escasos ingresos.

Desde la confirmación del primer caso del coronavirus en el Paraguay, las ventas han decaído un 70%, afectando en su mayoría a vendedores ambulantes, trabajadores independientes, empleadores en general, quienes manifiestan que no poseen los ingresos necesarios para poder solventar todos los gastos existentes.

A pesar de la situación, ninguno de los trabajadores pierde la fe en que pronto acabe esta crisis y todo vuelva a la normalidad. Mientras tanto, lo primordial es el cuidado y la prevención para que esta pandemia no nos retrase como país.
Estas son algunas historias de los trabajadores en tiempos del coronavirus.


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La casa de equipamientos para autos que ahora vende alcohol en gel


“Me encuentro desesperado, mañana debo abonar los adelantos de sueldo a mis funcionarios”.

Es lo que expresa Dany Chung, dueño de una casa de electrodomésticos y de equipamientos para vehículos, quien tras esta crisis existente se encuentra retrasado en el pago de varias deudas, porque con los clientes recluidos en sus hogares ya nadie llega a comprar ni a equipar sus vehículos. En consecuencia, él realiza todo tipo de actividades para poder compensar lo perdido.

Al ingresar a su local se puede observar el frasco de alcohol en gel para que los clientes se higienicen al llegar y realicen sus compras con más seguridad. Al mismo tiempo, él ofrece y vende los productos de higiene personal con mayor demanda en el mercado hoy día, ofreciendo los guantes de látex, tapabocas, alcohol en gel entre otros.

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 La peluquera que no puede quedarse en casa


“Todos los días abro mi negocio con la psicosis constante de que algún cliente que ingrese por la puerta sea portador del Covid’19”.

Alicia Duarte, peluquera independiente en la ciudad de San Lorenzo, desea quedarse en casa, tal como recomiendan las autoridades sanitarias, pero perdería su clientela y por ende sus ingresos, sin saber cómo enfrentar las consecuencias, por lo que sigue abriendo su local, aunque eso signifique exponerse al peligro constante de ser contagiada.

Cada vez que termina de atender a un cliente, Alicia desinfecta cada parte de la peluquería, por el constante miedo de enfermarse y transmitir su enfermedad a sus seres queridos.

Las pérdidas económicas no se hicieron ausentes en el local de la peluquera. Con todo lo que ocurre, son pocas las personas que llegan a cortarse el pelo, pero ella igual debe abonar el alquiler y comprar los productos.

Alicia cuenta que ella es el sostén de la casa y debe encargarse de alimentar a su familia.

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La cafetería cerrada que pagará medio salario a sus empleados


Daniel Do, encargado de las franquicias de The Coffee Bean & Tea Leaf en Asunción, cuenta que los cierres forzados de los locales de comida lo han afectado bastante, ya que una de las cafeterías se encuentra en el Shopping Del Sol y fue obligado a cerrar desde el primer día del paro sanitario, sin poder seguir produciendo ingresos para poder pagar a sus funcionarios, al igual que a sus proveedores.

Daniel menciona que, en común acuerdo con todos sus trabajadores, por el mes de marzo estaría pagando solamente la mitad del sueldo establecido y que cuando la situación se normalice estaría reponiendo lo faltante.

“Poseo una reserva de dinero que venía guardando de las ganancias obtenidas, la que será destinadas a los sueldos de mis funcionarios. Ellos se encuentran primero antes que cualquier otra cuenta a pagar. No puedo dejar sin el pan de cada día a cientos de familias, sería un acto poco humano de mi parte”, afirma Daniel.

Diariamente, las ganancias llegaban a 15 millones de guaraníes como mínimo en los locales. Tras el paro, los ingresos se redujeron a apenas unos 3 millones, dejando cuantiosas pérdidas en cuanto a los productos que compra para la realización de los pasteles y cafés, optimizando a lo máximo todos los gastos.

Comenta que aquellas cuentas que no resultan urgentes las dejará de pagar, informando previamente a los locales em donde posee créditos y cuentas pendientes. 

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(Este reportaje forma parte de la serie: “Lo que vivimos en tiempos del coronavirus”, trabajos prácticos realizados a partir de las clases virtuales implementadas durante el periodo de paro sanitario y cuarentena. Asignatura: Taller de Redacción Periodística II. Profesor: Andrés Colmán Gutiérrez. Facultad de Ciencias de la Educación y la Comunicación. Universidad Autónoma de Asunción - UAA).  


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