Ángel Torres Llanes
(Un
trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)
Como
cada mañana, Luis se levanta a las 4:30 y prepara sus cosas para ir a luchar por
su sueño más anhelado.
Siempre
sigue la misma rutina: esperar el colectivo sobre la avenida Eusebio Ayala, que
lo lleva hasta la ciudad de San Lorenzo, donde después debe recurrir a hace el famoso
“dedo” a los automovilistas, para
ahorrar algo de dinero. Es una forma de pedir ayuda a personas desconocidas,
algunas aceptan llevarle con amabilidad, “¡jaha
pues!”, pero otras nunca detienen sus vehículos.
-Es muy difícil esto
-dice Luis.
Él
siempre va a los entrenamientos con solamente 5 mil guaraníes en el bolsillo, si tuviera que
pagar los cinco pasajes que le costaría llegar hasta su destino, no le alcanzarían.
Por eso intenta viajar como sea posible, pidiendo favores “a dedo”, en
carrocerías, entre cargas… el desafío es llegar.
Cuando
finalmente llega al centro de entrenamiento, se calza los botines y sale a la
cancha, Luis siempre trata de dar lo mejor de sí en el gramado.
-No es fácil…
-dice.
A
veces aparecen técnicos y entrenadores de fútbol que tienen ideas distintas y
exigen mucho. Luis se esfuerza por cumplir los requerimientos, pero no siempre
le dan oportunidades de demostrar lo que puede hacer. Más de una vez se ha
sentido frustrado, decaído, tentado a caer en la drogadicción, pero ha sabido levantarse
y allí está ahora nuevamente, con todo, espera tener más chances, recordando lo
que le dijo su abuelo un 15 de abril.
-Algún día vas a llegar a
Europa, vas a conseguir tu sueño de llegar a lo más alto.

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