Carol Sotelo
(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA
2019)
La
empresa de transporte público Línea 45, de la ciudad de San Lorenzo, comenzó
con unos pocos buses, los cuales aumentaron a 70 y luego a 100 para el año
1996.
La
Línea 45 era fuente de trabajo para casi 100 funcionarios, entre empleados
administrativos y choferes, pero en el año 2006 la empresa cerró
definitivamente sin un solo bus en su flota y con tan solo 23 empleados, que
resistieron ese último año, en busca de una indemnización justa, la que nunca
obtuvieron.
Arsenio
Benítez tiene 66 años y casi la mitad de su vida se dedicó a trabajar en la hoy
desaparecida línea de transporte. Contaba con su parada de buses y sus oficinas
administrativas sobre la calle Manuel Ortiz Guerrero, de San Lorenzo, una de
las calles principales de la ciudad que conecta con Ñemby.
Arsenio
prestó sus servicios como trabajador en la Línea 45 casi desde su fundación el
15 de agosto de 1978 hasta su cierre en el año 2006.
-Fui chofer durante veinte años
y los otros diez trabaje en la administración-,
cuenta.
Arsenio
recuerda que en sus inicios la Línea 45 perteneció a unos 13 accionistas,
siendo una empresa S.R.L., luego fue adquirida por el político del PLRA
(Partido Liberal Radical Auténtico) Osvaldo Ferrás, quien más tarde en 1996 se
convertiría en uno de los intendentes más populares de la ciudad de San
Lorenzo, el mismo año en que la línea fue vendida al funcionario bancario y
empresario Pedro Cabrera Fernández, bajo cuya administración la línea 45 quebró
en el 2006.
Cabrera
Fernández,
ex funcionario bancario de Multibanco S.A.E.C.A.
y responsable en aquel entonces de las firmas “Fraternal SRL” y “Ciudad Universitaria”, administraba las líneas de
transporte san lorenzanas 33 y 45, respectivamente. Arsenio recuerda que el
mismo Cabrera copó la administración y operación de la línea de familiares y
amigos, que poco y nada entendían sobre la empresa y cómo administrarla, lo que
cree que llevó a esta a su quiebre poco después.
Cabrera
realizó millonarios préstamos, tanto de Multibanco como del Banco Nacional de
Fomento (BNF), para la compra de nuevas unidades de transporte público, primero
18 y luego 30, unidades que fueron destinadas a las líneas de su firma: 33 y
45. Préstamos que no fueron pagados en forma por el empresario y por lo que más
tarde tendría problemas judiciales, así lo recuerda Arsenio
Según
el diario ABC, el cual recogió la
noticia en el año 2004, la suma que el empresario habría prestado del BNF
fue de 6.191.000 dólares, monto del cual no pago ni una sola cuota. Su defensa
legal argumentó la suba del dólar y crisis económica, mientras que los
sindicalistas lo acusaban de no haber invertido el dinero en la mejora del
servicio y mucho menos en las condiciones de trabajo de los empleados.
Arsenio
comenta que la empresa tampoco pagaba el IPS de los funcionarios en forma,
aunque cada mes este monto era descontado del sueldo mínimo de los casi 100
trabajadores de la línea.
-Cuando mi esposa estuvo
embarazada de mi primer hijo, fuimos a consultar y no podíamos utilizar el
servicio porque la empresa no pagaba las cuotas.
Cada
vez que un reclamo de estos llegaba a las puertas de los representantes de la
empresa, lo que hacían era pagar el IPS del funcionario por 3 meses para que
este pueda utilizar el servicio. De esta forma, callaban ante el reclamo y
seguían operando de la misma forma.
Los
que quedaron
Arsenio
recuerda que poco a poco la empresa quedó sin dinero para pagar a los empleados
o hacer las
revisiones mecánicas de los vehículos. Unos 18 vehículos que fueron
comprados con el dinero del préstamo, fueron embargados por el BNF y muchos
otros fueron vendidos como chatarras por el dueño, Pedro Cabrera.
Así
fue como la flota quedó en cero.
Aquellos
trabajadores que acudían a los encargados de la empresa en busca de soluciones
simplemente eran echados, otros se fueron porque necesitaban seguir trabajando
para generar sus ingresos, y varios, con muchos años de antigüedad quedaron a
la espera de una solución, ya que le quedaban pocos años para jubilarse. Este
último fue el caso de Arsenio.
-Vi irse a varios de mis
compañeros.
Al
preguntarle si estaban organizados, cuenta que el sindicato era patronal y no
actuaba en beneficio de sus compañeros.
Arsenio
cuenta que varios inspectores del Ministerio de Trabajo se acercaron para ver
la situación de la empresa, pero que ninguno les brindó una solución, de hecho
el primero que vino alegó “abandono del
trabajo” hacia los empleados, ya que en ese entonces nadie iba porque los
vehículos no tenían el permiso para circular y ellos no recibían remuneración
alguna.
Al
consultarle sobre las acciones legales que pudieron tomar, Arsenio cuenta que
ninguno de los empleados estaba en condiciones económicas de llevar a cabo una
demanda legal por los elevados costos que esta conlleva, ninguno de los 23 que
quedaron.
Fue
así como los responsables de la línea afrontaron años de juicio con los bancos
Multibanco y BNF por los préstamos millonarios que no fueron pagados, los
empleados de la línea vieron desaparecer sus años de trabajo y aporte sin
indemnización alguna y la línea de transporte 45 deja de operar definitivamente
en el 2006.
En
el 2016, luego de 10 años, Arsenio fue al Ministerio de Trabajo para ver el
estado de su jubilación y las acciones que podría tomar, encontrándose con la
triste noticia de que la empresa solo había aportado 11 de los 30 años que él
había trabajado.
Hoy
día Arsenio trabaja en un negocio enfrente de la ex parada y oficina de la
línea 45, opera y atiende una pollería, negocio que floreció gracias a la ayuda
de su familia.
Actualmente
Arsenio aporta cada mes un monto en concepto de IPS, esperando alcanzar pronto
la media jubilación. Aunque él se haya recuperado, siente con peso que muchos
de sus compañeros no hayan corrido con tanta suerte. Él es una excepción.

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