Javier
Solís
(Un trabajo de la materia Taller de
Redacción II - UAA 2019)
Se cumplen quince años del incendio del Supermercado Ykuá Bolaños, considerada como la peor tragedia en la historia de la República del
Paraguay, ocurrida el 1 de agosto de 2004. Lo recuerdo bien, tenia 11 años de
edad y aún en mi etapa inmadura tuve conciencia de la gravedad y del fuerte
impacto que estaba teniendo en la gente de mi país.
Esas personas inocentes, totalmente calcinadas por el fuego,
todo por el egoísmo y la avaricia de un empresario llamado Juan Pío Paiva, que cuando
se inició el incendio habría ordenado a los guardias de seguridad del local que
cierren las puertas del recinto para evitar que las personas se escapen con
bienes que no hubieran pagado.
El incendio se desató por
una combustión de grasa y carbonilla acumulada en una de las chimeneas
de la sección del restaurante, debido a falta de mantenimiento y limpieza que
posteriormente causó una explosión que se llevó la vida de numerosas personas
que en ese momento estaban almorzando en el lugar.
Definitivamente, este hecho marcó un antes y un después en
la historia del Paraguay, mas por el hecho del impacto social que tuvo en su
momento y que pese al momento trágico y las lagrimas derramadas, también se
pudo ver un rayo de luz, quizás por primera vez pudimos presenciar la reacción
solidaria de todo un país, respirando como un solo pulmón y formando un solo
corazón con su pueblo.
Hoy, después de 15 años, fui parte de esa historia. Tuve el
honor de hablar con una de las guerreras que durante años peleó por la justicia
para las víctimas, su nombre es Carmen Rivarola Mas, quien definió lo ocurrido
con esta frase: “El Ykuá Bolaños es la lección no aprendida del Paraguay”, en
referencia al mal trabajo de la justicia sobre el caso.
La señora Carmen me habló sobre las huellas que dejo la
tragedia en los pobladores del barrio Trinidad de Asunción, a quienes describe
como miembros de una familia con cimiento indisoluble por la historia de dolor
que comparten. También contó sobre el efecto de la tragedia y el gran cambio
que generó en el relacionamiento de las personas.
“Nuestro barrio dejo de ser lo que era, luego de la
tragedia. Antes nos reuníamos en las vacaciones, cada sábado o domingo en el
tinglado de la iglesia, nos juntábamos a compartir, a divertirnos, siempre nos
involucramos y tuvimos un vinculo muy fuerte, por que crecimos todos juntos, hasta
que vino la tragedia de Ykuá Bolaños y mató esa manera de ser del barrio”,
dice.
Todo fue diferente desde entonces, todo se pareció a un gran
funeral. Uno cruzabas las calles, miraba las casas y tenia las fotos de las
victimas en frente, casi todas las casas estaban de luto.
Quince días después del 1 de agosto, la señora Carmen fue
parte de la primera reunión de lo que hoy es la Coordinación de Familiares, Amigos
y Sobrevivientes de la Tragedia del Ykuá Bolaños. En un principio eran mas de
100 personas y a partir de allí comenzaron estructuradamente a trabajar en las
diferentes áreas, haciendo frente a los problemas judiciales.
“Nosotros no nos preocupamos, porque el mundo entero vio lo
que fue esa tragedia y jamas íbamos a pensar que tendríamos problemas con la
Justicia en nuestro país, jamas pensamos que iban a cerrarnos las puertas o que
nos iban a embretar en ese proceso jurídico que nos llevo años para que
finalmente logremos migajas de la Justicia”
A eso se se sumó el hecho de que ni la mitad de los responsables
del crimen fueron imputados, ni siquiera fueron investigados.
En ese momento tenían 54 desaparecidos y tuvieron muchos
problemas con las muestras de ADN, las pruebas tuvieron que ser enviadas a
España, ya que en Paraguay no existía forma de hacer tal estudio.
“Tuve que cumplir tres roles, porque en el incendio
falleció mi cuñado, que era como mi hermano, también falleció mi tía y
sobrevivieron algunos familiares, así que tuve que vivir mi proceso de duelo,
tuve que ser sicóloga para contener a la gente y liderar como coordinadora
ejecutiva de la organización de víctimas y familiares”, relata.

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