viernes, 22 de marzo de 2019

Un hombre con su guitarra


Nastasja Görzen

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


El público gritaba en el Estadio de Polo Argentino, en medio de la ciudad de Buenos Aires, mientras las luces del escenario se encendían con la llegada del esperado artista inglés, Ed Sheeran, quien empezó su repertorio con “Castle on the Hill”, uno de los singles de su último disco, denominado Divide.
Las sensaciones se cruzaban al oír las cuerdas de su guitarra, el único instrumento que utilizaría a lo largo del concierto acompañando a su voz, junto con el sonido y el sentimiento de las gotas de lluvia que caían en la piel de los espectadores emocionados por lo que presenciaban.
Habíamos llegado esa mañana del sábado 23 de febrero a la capital argentina, junto a mis cuatro amigos del colegio y entre ellos mi novio.
Nos solíamos reunir a cantar y tocar instrumentos todos juntos, desde que empezamos la universidad. Habíamos empezado a planear el viaje para ir al concierto meses atrás y aún no podía creer que estaba ahí, viendo en vivo a uno de mis artistas favoritos. Las canciones que había tocado durante tantos años en mi guitarra, tratando de imitar a la persona que solo había visto a través de las pantallas hasta ese momento, cobraban vida y las oía como si fuera por primera vez.
Mi mano izquierda formaba los acordes en el aire por memoria muscular, como si estuviera ejecutando el instrumento y mi voz temblaba mientras cantaba al unísono, asegurándome de aprovechar cada segundo.
Parecía un espectáculo de 360 grados. El cielo nocturno que empezaba a despejarse no era iluminado solo por las luces del escenario,  sino también por las ventanas de los edificios gigantescos que rodeaban el estadio ese sábado de noche.
Las melodías cantadas por el artista y por miles de personas al mismo tiempo, demostraban el alcance que tiene Ed Sheeran con su música, incluso a un océano de distancia de Inglaterra, donde compuso la mayor parte de sus canciones.
-Este es el último show de mi gira por Latinoamérica… Buenos Aires siempre es el show más ruidoso que hago y les aseguro que va a ser el más ruidoso una vez más-.  Lo pronunciado por el cantautor en su lengua materna fue confirmado por el ensordecedor chillido de los 45 mil fanáticos reunidos.
Sheeran cumplió más de un rol esa noche. Fue un animador cuando logró poner a todos de pie con temas más movidos como Sing y Shape of you. Fue  un poeta, con sus letras y baladas que lograron que las gotas de lluvia se mezclen con las lágrimas y hasta un director de orquesta, haciendo armonizar a todos los asistentes del espectáculo creado por un hombre con su guitarra.

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