lunes, 25 de marzo de 2019

Noches de horror en Trabajo Social


Alejandra Sosa

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


La puerta se abre y entran aproximadamente doce estudiantes a la sala de clases. Antes de que los docentes, quienes estaban en reunión, entiendan qué estaba pasando, apagan las luces y golpean las mesas. Es octubre del 2011 y el grupo de estudiantes es de la carrera de Trabajo Social. Están en contra de la lucha por la desanexión. Quieren quedarse en la Facultad de Filosofía.
La situación parece irreal. Norma, una de las docentes, no se imaginó que llegarían hasta ese punto. Ninguno intenta dialogar con los jóvenes, se quedan sentados y esperan que el primer sobresalto termine. Apenas ven en la oscuridad, más que nada sienten cómo se mueven alrededor y se suben a las sillas, están quitando los tubos de luz. Pasan diez minutos y Norma decide llamar a la vicedecana, como toda respuesta recibe un “¡ya nos vamos!”. La vicedecana no aparece. Fuera del aula se ven más personas, ninguna de ellas reacciona, solo observan la situación desde sus lugares, son espectadores.
Los estudiantes tampoco hablan ni reclaman, con sus acciones env’an un mensaje claro: “¡Estamos dispuestos a hacer lo que sea para alcanzar nuestros objetivos!”.
45 minutos dura el encierro, la incertidumbre de no saber cuándo iba a terminar y qué les harían, hizo que Norma los sintiera como horas. Cuando al fin los liberan, la policía había llegado. Algunos docentes deciden ir a la Fiscalía y presentar una denuncia, la cual nunca se siguió.
Norma solo quiere llegar a su casa, su esposo había ido a buscarla y sus dos hijas también la estaban esperando. Abrazó a su compañero y no hablaron sobre el tema durante el camino.
Luego de dos meses de este suceso, la carrera de Trabajo Social logró su desanexión. Aunque los estudiantes que formaron parte de esa noche querían boicotear el proceso, Norma cree que este fue uno más de los motivos por el cual sale la resolución.
Cuando llega la fecha, los docentes vuelven a contar lo que sucedió. Incluso tienen una remera que por delante dice “Noches de horror en trabajo social” refiriéndose a lo que pasó en ese octubre. 
Desean que esto no se repita y que se mantenga la memoria viva.

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