martes, 26 de marzo de 2019

El sueño de llegar a lo más alto




Ángel Torres Llanes

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


Como cada mañana, Luis se levanta a las 4:30 y prepara sus cosas para ir a luchar por su sueño más anhelado.
Siempre sigue la misma rutina: esperar el colectivo sobre la avenida Eusebio Ayala, que lo lleva hasta la ciudad de San Lorenzo, donde después debe recurrir a hace el famoso “dedo” a los automovilistas, para ahorrar algo de dinero. Es una forma de pedir ayuda a personas desconocidas, algunas aceptan llevarle con amabilidad, “¡jaha pues!”, pero otras nunca detienen sus vehículos.
-Es muy difícil esto -dice Luis.
Él siempre va a los entrenamientos con solamente  5 mil guaraníes en el bolsillo, si tuviera que pagar los cinco pasajes que le costaría llegar hasta su destino, no le alcanzarían. Por eso intenta viajar como sea posible, pidiendo favores “a dedo”, en carrocerías, entre cargas… el desafío es llegar.
Cuando finalmente llega al centro de entrenamiento, se calza los botines y sale a la cancha, Luis siempre trata de dar lo mejor de sí en el gramado.
-No es fácil… -dice.   
A veces aparecen técnicos y entrenadores de fútbol que tienen ideas distintas y exigen mucho. Luis se esfuerza por cumplir los requerimientos, pero no siempre le dan oportunidades de demostrar lo que puede hacer. Más de una vez se ha sentido frustrado, decaído, tentado a caer en la drogadicción, pero ha sabido levantarse y allí está ahora nuevamente, con todo, espera tener más chances, recordando lo que le dijo su abuelo un 15 de abril.
-Algún día vas a llegar a Europa, vas a conseguir tu sueño de llegar a lo más alto.               

lunes, 25 de marzo de 2019

La línea de transporte público que estafó a más de 100 trabajadores




Carol Sotelo

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


La empresa de transporte público Línea 45, de la ciudad de San Lorenzo, comenzó con unos pocos buses, los cuales aumentaron a 70 y luego a 100 para el año 1996.
La Línea 45 era fuente de trabajo para casi 100 funcionarios, entre empleados administrativos y choferes, pero en el año 2006 la empresa cerró definitivamente sin un solo bus en su flota y con tan solo 23 empleados, que resistieron ese último año, en busca de una indemnización justa, la que nunca obtuvieron.
Arsenio Benítez tiene 66 años y casi la mitad de su vida se dedicó a trabajar en la hoy desaparecida línea de transporte. Contaba con su parada de buses y sus oficinas administrativas sobre la calle Manuel Ortiz Guerrero, de San Lorenzo, una de las calles principales de la ciudad que conecta con Ñemby. 
Arsenio prestó sus servicios como trabajador en la Línea 45 casi desde su fundación el 15 de agosto de 1978 hasta su cierre en el año 2006.
-Fui chofer durante veinte años y los otros diez trabaje en la administración-, cuenta.
Arsenio recuerda que en sus inicios la Línea 45 perteneció a unos 13 accionistas, siendo una empresa S.R.L., luego fue adquirida por el político del PLRA (Partido Liberal Radical Auténtico) Osvaldo Ferrás, quien más tarde en 1996 se convertiría en uno de los intendentes más populares de la ciudad de San Lorenzo, el mismo año en que la línea fue vendida al funcionario bancario y empresario Pedro Cabrera Fernández, bajo cuya administración la línea 45 quebró en el 2006.
Cabrera Fernández, ex funcionario bancario de Multibanco S.A.E.C.A. y responsable en aquel entonces de las firmas “Fraternal SRL” y Ciudad Universitaria”, administraba las líneas de transporte san lorenzanas 33 y 45, respectivamente. Arsenio recuerda que el mismo Cabrera copó la administración y operación de la línea de familiares y amigos, que poco y nada entendían sobre la empresa y cómo administrarla, lo que cree que llevó a esta a su quiebre poco después.
Cabrera realizó millonarios préstamos, tanto de Multibanco como del Banco Nacional de Fomento (BNF), para la compra de nuevas unidades de transporte público, primero 18 y luego 30, unidades que fueron destinadas a las líneas de su firma: 33 y 45. Préstamos que no fueron pagados en forma por el empresario y por lo que más tarde tendría problemas judiciales, así lo recuerda Arsenio
Según el diario ABC, el cual recogió la noticia en el año 2004, la suma que el empresario habría prestado del BNF fue de 6.191.000 dólares, monto del cual no pago ni una sola cuota. Su defensa legal argumentó la suba del dólar y crisis económica, mientras que los sindicalistas lo acusaban de no haber invertido el dinero en la mejora del servicio y mucho menos en las condiciones de trabajo de los empleados.
Arsenio comenta que la empresa tampoco pagaba el IPS de los funcionarios en forma, aunque cada mes este monto era descontado del sueldo mínimo de los casi 100 trabajadores de la línea.
-Cuando mi esposa estuvo embarazada de mi primer hijo, fuimos a consultar y no podíamos utilizar el servicio porque la empresa no pagaba las cuotas.
Cada vez que un reclamo de estos llegaba a las puertas de los representantes de la empresa, lo que hacían era pagar el IPS del funcionario por 3 meses para que este pueda utilizar el servicio. De esta forma, callaban ante el reclamo y seguían operando de la misma forma.
Los que quedaron
Arsenio recuerda que poco a poco la empresa quedó sin dinero para pagar a los empleados o hacer las revisiones mecánicas de los vehículos. Unos 18 vehículos que fueron comprados con el dinero del préstamo, fueron embargados por el BNF y muchos otros fueron vendidos como chatarras por el dueño, Pedro Cabrera.
Así fue como la flota quedó en cero.
Aquellos trabajadores que acudían a los encargados de la empresa en busca de soluciones simplemente eran echados, otros se fueron porque necesitaban seguir trabajando para generar sus ingresos, y varios, con muchos años de antigüedad quedaron a la espera de una solución, ya que le quedaban pocos años para jubilarse. Este último fue el caso de Arsenio.
-Vi irse a varios de mis compañeros.
Al preguntarle si estaban organizados, cuenta que el sindicato era patronal y no actuaba en beneficio de sus compañeros.
Arsenio cuenta que varios inspectores del Ministerio de Trabajo se acercaron para ver la situación de la empresa, pero que ninguno les brindó una solución, de hecho el primero que vino alegó “abandono del trabajo” hacia los empleados, ya que en ese entonces nadie iba porque los vehículos no tenían el permiso para circular y ellos no recibían remuneración alguna.
Al consultarle sobre las acciones legales que pudieron tomar, Arsenio cuenta que ninguno de los empleados estaba en condiciones económicas de llevar a cabo una demanda legal por los elevados costos que esta conlleva, ninguno de los 23 que quedaron.
Fue así como los responsables de la línea afrontaron años de juicio con los bancos Multibanco y BNF por los préstamos millonarios que no fueron pagados, los empleados de la línea vieron desaparecer sus años de trabajo y aporte sin indemnización alguna y la línea de transporte 45 deja de operar definitivamente en el 2006.
En el 2016, luego de 10 años, Arsenio fue al Ministerio de Trabajo para ver el estado de su jubilación y las acciones que podría tomar, encontrándose con la triste noticia de que la empresa solo había aportado 11 de los 30 años que él había trabajado.
Hoy día Arsenio trabaja en un negocio enfrente de la ex parada y oficina de la línea 45, opera y atiende una pollería, negocio que floreció gracias a la ayuda de su familia.
Actualmente Arsenio aporta cada mes un monto en concepto de IPS, esperando alcanzar pronto la media jubilación. Aunque él se haya recuperado, siente con peso que muchos de sus compañeros no hayan corrido con tanta suerte. Él es una excepción.

Ykuá Bolaños: la lección no aprendida del Paraguay



Javier Solís

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


Se cumplen quince años del incendio del Supermercado Ykuá Bolaños, considerada como la peor tragedia en la historia de la República del Paraguay, ocurrida el 1 de agosto de 2004. Lo recuerdo bien, tenia 11 años de edad y aún en mi etapa inmadura tuve conciencia de la gravedad y del fuerte impacto que estaba teniendo en la gente de mi país.
Esas personas inocentes, totalmente calcinadas por el fuego, todo por el egoísmo y la avaricia de un empresario llamado Juan Pío Paiva, que cuando se inició el incendio habría ordenado a los guardias de seguridad del local que cierren las puertas del recinto para evitar que las personas se escapen con bienes que no hubieran pagado.
El incendio se desató por  una combustión de grasa y carbonilla acumulada en una de las chimeneas de la sección del restaurante, debido a falta de mantenimiento y limpieza que posteriormente causó una explosión que se llevó la vida de numerosas personas que en ese momento estaban almorzando en el lugar.
Definitivamente, este hecho marcó un antes y un después en la historia del Paraguay, mas por el hecho del impacto social que tuvo en su momento y que pese al momento trágico y las lagrimas derramadas, también se pudo ver un rayo de luz, quizás por primera vez pudimos presenciar la reacción solidaria de todo un país, respirando como un solo pulmón y formando un solo corazón con su pueblo.
Hoy, después de 15 años, fui parte de esa historia. Tuve el honor de hablar con una de las guerreras que durante años peleó por la justicia para las víctimas, su nombre es Carmen Rivarola Mas, quien definió lo ocurrido con esta frase: “El Ykuá Bolaños es la lección no aprendida del Paraguay”, en referencia al mal trabajo de la justicia sobre el caso.
La señora Carmen me habló sobre las huellas que dejo la tragedia en los pobladores del barrio Trinidad de Asunción, a quienes describe como miembros de una familia con cimiento indisoluble por la historia de dolor que comparten. También contó sobre el efecto de la tragedia y el gran cambio que generó en el relacionamiento de las personas.
“Nuestro barrio dejo de ser lo que era, luego de la tragedia. Antes nos reuníamos en las vacaciones, cada sábado o domingo en el tinglado de la iglesia, nos juntábamos a compartir, a divertirnos, siempre nos involucramos y tuvimos un vinculo muy fuerte, por que crecimos todos juntos, hasta que vino la tragedia de Ykuá Bolaños y mató esa manera de ser del barrio”, dice.
Todo fue diferente desde entonces, todo se pareció a un gran funeral. Uno cruzabas las calles, miraba las casas y tenia las fotos de las victimas en frente, casi todas las casas estaban de luto.
Quince días después del 1 de agosto, la señora Carmen fue parte de la primera reunión de lo que hoy es la Coordinación de Familiares, Amigos y Sobrevivientes de la Tragedia del Ykuá Bolaños. En un principio eran mas de 100 personas y a partir de allí comenzaron estructuradamente a trabajar en las diferentes áreas, haciendo frente a los problemas judiciales.
“Nosotros no nos preocupamos, porque el mundo entero vio lo que fue esa tragedia y jamas íbamos a pensar que tendríamos problemas con la Justicia en nuestro país, jamas pensamos que iban a cerrarnos las puertas o que nos iban a embretar en ese proceso jurídico que nos llevo años para que finalmente logremos migajas de la Justicia”
A eso se se sumó el hecho de que ni la mitad de los responsables del crimen fueron imputados, ni siquiera fueron investigados.
En ese momento tenían 54 desaparecidos y tuvieron muchos problemas con las muestras de ADN, las pruebas tuvieron que ser enviadas a España, ya que en Paraguay no existía forma de hacer tal estudio.
“Tuve que cumplir tres roles, porque en el incendio falleció mi cuñado, que era como mi hermano, también falleció mi tía y sobrevivieron algunos familiares, así que tuve que vivir mi proceso de duelo, tuve que ser sicóloga para contener a la gente y liderar como coordinadora ejecutiva de la organización de víctimas y familiares”, relata.

“Ellos no son juguetes, son seres vivos con sentimientos”



Elías Benitez

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


El doctor Gerardo Benitez es un veterinario con mas de 33 años de experiencia. Nacido el 16 de octubre de 1960, él es padre, esposo y además tiene un amor incondicional hacia los animales.
Desde muy pequeño siempre tuvo mascotas en la casa y cuando estas se enfermaban, como no había un veterinario cerca, eso lo motivó a querer ser uno de ellos.
Alrededor de él había gente que hacía circular rumores. Decían por ejemplo que él doctor Benítez mataba a los animales, cuando en realidad la culpa era de los dueños que decidían esperar para ver si el perro o el gato se mejoraban solos, o los dejaban morir para no tener que gastar plata.
Uno de los casos más complicados que se le presentó fue el de unos cachorros que tenían parvovirus, a los que había que hacerles la intravenosa, con una alta posibilidad de que mueran, porque en la mayoría de los casos los animales eran muy pequeños. Fue toda una lucha salvarles la vida.
Un episodio que le resultó muy desagradable fue el de un hombre que llegó hasta su consultorio a eso de las 2:00 de la madrugada, pidiéndole que urgentemente revisara a su perro. Tras haberle hecho la revisión y ponerle las vacunas, el dueño se negó a pagarle al veterinario, hasta hoy le debe más de 150 mil guaraníes.
Entre otras anécdotas, el doctor Benítez  recuerda que cuando fue a vacunar a un pero San Bernardo, de 4 meses de edad, le pidió al dueño que sujetara al animal, pero de alguna manera pareciera que el perro entendió lo que le iban a hacer y reaccionó mordiendo a su dueño. Asustado, este lo soltó y el perro le saltó encima al veterinario y también lo mordió. Fue la única vez que uno de sus pacientes lo llegó a morder.
Sus pacientes más comunes son perros que vienen con casos de vómitos y diarrea. El animal más exótico que tuvo que atender fue una comadreja. En raras ocasiones le traen caballos o vacas para que les atienda.
Una de las cosas que el doctor Benítez más odia, es cuando los dueños de perros o gatos los traen cuando ya tienen una enfermedad muy avanzada y ya hay poco que pueda hacer por ellos. Le duele mucho que sus pacientes mueran por ser traídos ya en agonía.
Su principal consejo a quienes tienen mascotas, principalmente en hogares con niños, es: “Recuerden que ellos no son juguetes, son seres vivos con sentimientos”.

La vida desde la perspectiva de un químico



Jesús Villalba

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


Mi nombre en Luis Alberto Zillich Teixidor, nací el 3 de diciembre de 1944 en el seno de una familia de mecánicos en armería; mi padre fue Hermann Federico Zillich y mi madre Blanca Ester Teixidor, soy el segundo hijo del matrimonio; fui egresado de la Universidad Nacional de Asunción en la Facultad de Ciencias Químicas con el título de Doctor en Química Industrial.
Todos mis estudios los realicé aquí en Asunción, en Paraguay, tanto  en la escuela primaria, la secundaria y en la Universidad Nacional de Asunción, donde egresé.
De pequeño mis ideas eran otras. La verdad, mis padres trabajaban en la parte de mecánica, mi abuelo, mi padre, pero cuando llegué a la secundaria (quinto y sexto curso), cuando empezamos a dar la asignatura de química, encontré que me era muy fácil asimilar, estudiar y recordar todo lo que se relacionaba a la química y la física, y ahí es donde decidí seguir esta carrera.
Ya en mi época, los llamados farmacéuticos obtenían rápidamente empleo, se estaban creando muchas farmacias, muchas cadenas; pero para la parte mía. que era la química industrial, la industria paraguaya era todavía incipiente y por lo tanto no era muy fácil conseguir rápidamente empleo.
Mi primer empleo como profesional fue en la Administración Paraguaya de Alcoholes (APAL), en donde ingresé como químico, en laboratorio, a cargo de que quién fue uno de mis grandes maestros en todo lo relacionado a la química, que fue el doctor Fernando Sakoda.
Mi último trabajo fue en una de  las fábricas del empresario A. J. Vierci, donde trabajé más de 20 años. Actualmente tengo 74 años, estoy casado, hace poco fue nuestro 50 aniversario, tengo 5 hijos y 8 nietos; estoy jubilado y tengo todo el tiempo del mundo para lo más importante: la familia.

Violencia policial



Mauro Espinoza

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


El miércoles 6 de marzo, bien temprano, el reportero gráfico del diario Última Hora, Raúl Cañete, acudió a realizar una cobertura en el lugar donde se registraría un desalojo por parte de la Policía Nacional a ocupantes de una propiedad perteneciente a la Compañía Paraguaya de Comunicaciones (Copaco) en la ciudad de Luque.
Raúl empezaba a fotografiar los hechos de violencia entre los policías y los ocupantes, hasta que unos policías se le acercan y lo increpan, golpeándole y posteriormente rompiéndole la cámara, pero Raúl logro recuperar la memoria de su cámara donde tenía algunas fotos de los uniformados agresores.
Posterior al hecho sucedido, Raúl hizo una denuncia en la comisaria tercera de Luque. Hubo también otros heridos y detenidos resultantes del enfrentamiento de quienes se oponían al desalojo de la propiedad.

Otro viento mejor




José Garay

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


El domingo 17 de marzo, María Oviedo (86) se preparaba para dormir después de una agradable cena en su domicilio, ubicado en Reducto, San Lorenzo. En ese momento ella no sabía lo que le esperaba. Le comento a su marido, acostada y temblorosa, que no se sentía bien.
El esposo le responde:
-Ekéntema, ko’ero ohasatama ndeve, seguro.
(Dormí, maña te sentirás mejor)
A la madrugada del día siguiente, aproximadamente entre las 01:00 y 01:30, doña María sufre un ACV (accidente cardio vascular), un derrame cerebral según los reportes médicos, que fue causado por la vejez y sumado la enfermedad que padecía la paciente, que era la diabetes tipo 2.
Su esposo no se dio cuanta hasta la mañana siguiente, al despertar. Ya era muy tarde, comentaron los doctores. Doña María había fallecido al llegar al hospital central del IPS. La sangre habría ocupado gran parte de la cabeza provocando muerte cerebral.
La señora María Oviedo ahora ya respira otro viento mejor.

La recova del tiempo

Relojes de Cuco en la residencia de Armando Balladares -  Fotografía: Nora Jara

Nora Jara

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


En la unión de las calles Colón y Presidente Franco, del Centro de Asunción, podemos apreciar tiendas de artesanías autóctonas de nuestro país. Se llevan la mirada los colores llamativos de las pinturas, trabajos hechos de cuero y el tan detallado ñanduti de cada prenda y de cada mantel. Todo esto exhibido en salones a puertas abiertas e incluso a lo largo de la vereda.
Pero este espacio de nuestro país más conocido como “Mercado La Recova”, aparte de ser un lugar turístico, contiene también la historia de Don Armando Balladares que vive en el segundo piso, arriba de las tiendas...
Hace 35 años, y a pesar de que los argentinos no eran bienvenidos en aquella época de Stroessner, para este hombre eso no fue ningún impedimento y arribó al Paraguay con el fin de realizar una pasantía para relojeros que le habían ofrecido en su ciudad natal Buenas Aires, Argentina.
Don Balladares (61) en ese entonces estaba especializado en los “Relojes de cuco” más conocidos como “Relojes cucú” pero también había estudiado relojería electrónica, entonces mientras realizaba su pasantía, reparaba relojes y enseñaba lo que había estudiado.
Con el correr del tiempo hizo de aquel antiguo piso su hogar y al mismo tiempo su propio taller de servicio técnico, con mucha pasión y capacitándose siempre; logro hacerse conocer sin ningún tipo de marketing, él dice que la mejor publicidad es hacer bien el trabajo, luego corre la voz y de esa manera consigue que más clientes depositen en él su confianza.
-“Me traen relojes de gamas bajas, hasta de cientos de dólares y a todos los trato por igual con la misma minuciosidad. Creo que eso hace a un buen relojero y las personas lo notan”, mencionó satisfactoriamente.
Así fue como en un mar de lupas, manecillas, engranajes y otras partecitas de relojes, se formó la familia de Don Balladares y luego de varios largos años, en Diciembre del 2014 junto con su hijo Elías, quien fue el único de sus 3 hijos que tomo cierto interés por la labor de su padre, dieron pasos firmes para abrir su propio local comercial; situado también en la recova.
Con un letrero que dice “EL RELOJERO” y que hace alusión a la bandera Suiza, Los Balladares abren sus puertas al público de 08:00 a 18:30, de lúnes a viernes y los sábados hasta las 14:00. Allí es el lugar donde para ellos se aplica el famoso refrán de Confucio que dice: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”.

La indiferencia es el apoyo silencioso a favor de la injusticia



Giuliana Agostini

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


Leí esta frase alguna vez, no recuerdo dónde, ni quién la había dicho, pero creo que encaja muy bien con la situación de los comúnmente llamados “niños de la calle”.
Pies descalzos, ropa sucia y rota, mayormente vistos con una “bolsita” en mano, todos saben que es, nadie dice nada, nadie siquiera voltea ya a verlos. Lastimosamente se volvió algo normal en la sociedad. La calle los acogió, sí, a muchos de ellos desde el momento de su nacimiento, pero ninguno debería ser de ella.

-Muchos de los casos se saben, pero las autoridades pertinentes no toman cartas en el asunto -la periodista Dora Benítez dio su opinión no solo como profesional, sino como una ciudadana más. Ella alega que todos nosotros tenemos la cuota de responsabilidad de que esos inocentes estén en las calles.
Si bien es cierto que muchos comienzan a delinquir desde muy corta edad, no quiere decir que lo hagan por su propia voluntad, expuestos a las drogas, maltratos, abusos sexuales y explotación laboral, no logran estructurar correctamente lo que está bien y mal.
Ahora lo único que les importa a los medios es la noticia que vende, invitando así también a los medios de comunicación masiva a que hagan más eco de todo lo que diariamente ocurre no solo en las inmediaciones de la terminal, sino en todo el país.
Carita sucia, mirada que expresa dolor, hambre, miedo. Iba caminando por las calles de asunción, detuvo mi marcha la vocecita de una niña que tenía unos cuatro años:
-Dame tu helado.
Se lo doy y sigo caminando, quedándome con el interrogante: ¿Hasta cuándo?

Dora Benítez, Periodismo.

Una mujer en un territorio de hombres



Rocío Nicol Gómez

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


El  periodismo deportivo ha sido históricamente un territorio de hombres. Con los años van sumándose mujeres, pero aún es poca la participación femenina en los espacios periodísticos deportivos. Por eso, queremos dar a conocer el testimonio de una mujer que logró dejar los prejuicios de lado y dedicarse a lo que realmente le apasiona.
Ella es Marlene Torres, periodista deportiva de la radio 970 AM, Montecarlo FM y del canal televisivo GEN. Con 10 años de trayectoria se destaca en un ambiente masculino y no solo por ser mujer sino por su buen desempeño como periodista.
“Al principio los colegas me decían que era raro escuchar una voz femenina hablar en un partido haciendo comentarios deportivos, pero con el tiempo se fueron acostumbrando y me aceptaron porque se dieron cuenta que me preparé mucho”.
Con una voz potente y siempre marcando presencia en los encuentros deportivos de los fines de semanas, la comunicadora se ganó un lugar en los espacios deportivos de AM. Cabe resaltar que actualmente es la única mujer coordinadora deportiva radial del país, si bien hubo otras mujeres que desarrollaron ese rol, ninguna logró mantenerse en ese puesto. Ella lo hace desde hace 5 años.
Es la encargada de darle inicio y fin a las trasmisiones deportivas de la 970 AM, ser el nexo entre relatores, comentaristas y cronistas. Su función principal como coordinadora se basa en los datos e informaciones que debe emitir en cada jornada, entrevistar a figuras del deporte y aclarar cualquier duda que sus compañeros no pudieron darse cuenta en las coberturas.
En sus comienzos tuvo que pelear codo a codo con sus colegas, quería demostrar que ella también era capaz de merecer un lugar entre ellos. Una vez ganada la confianza de sus compañeros de trabajo tuvo otro desafío, que era generar credibilidad en los oyentes, pero asegura que con el tiempo lo logró.
Las mujeres se enfrentan en algunas ocasiones al machismo de los propios compañeros de trabajo y están más expuestas a las críticas hacia ellas de parte de los espectadores. “Nosotras debemos esforzarnos el doble en esto porque cuando una se equivoca el error se nota el doble”.
Trabajar y vivir de esta profesión no lo consiguió en poco tiempo, fueron años de preparación y sacrificio, hoy se posiciona en una de las radios más escuchadas y cumple un papel que es imprescindible en las trasmisiones futboleras.
Alienta a otras mujeres a que sigan sus metas y sean perseverantes, revela que no hay secretos y que la dedicación es fundamental para lograr todos los objetivos. Recomienda no hacer caso a comentarios que no aportan nada y que si realmente hay más jóvenes que quieren dedicarse al periodismo deportivo no duden en hacerlo porque “los sueños están para cumplirse”.

Noches de horror en Trabajo Social


Alejandra Sosa

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


La puerta se abre y entran aproximadamente doce estudiantes a la sala de clases. Antes de que los docentes, quienes estaban en reunión, entiendan qué estaba pasando, apagan las luces y golpean las mesas. Es octubre del 2011 y el grupo de estudiantes es de la carrera de Trabajo Social. Están en contra de la lucha por la desanexión. Quieren quedarse en la Facultad de Filosofía.
La situación parece irreal. Norma, una de las docentes, no se imaginó que llegarían hasta ese punto. Ninguno intenta dialogar con los jóvenes, se quedan sentados y esperan que el primer sobresalto termine. Apenas ven en la oscuridad, más que nada sienten cómo se mueven alrededor y se suben a las sillas, están quitando los tubos de luz. Pasan diez minutos y Norma decide llamar a la vicedecana, como toda respuesta recibe un “¡ya nos vamos!”. La vicedecana no aparece. Fuera del aula se ven más personas, ninguna de ellas reacciona, solo observan la situación desde sus lugares, son espectadores.
Los estudiantes tampoco hablan ni reclaman, con sus acciones env’an un mensaje claro: “¡Estamos dispuestos a hacer lo que sea para alcanzar nuestros objetivos!”.
45 minutos dura el encierro, la incertidumbre de no saber cuándo iba a terminar y qué les harían, hizo que Norma los sintiera como horas. Cuando al fin los liberan, la policía había llegado. Algunos docentes deciden ir a la Fiscalía y presentar una denuncia, la cual nunca se siguió.
Norma solo quiere llegar a su casa, su esposo había ido a buscarla y sus dos hijas también la estaban esperando. Abrazó a su compañero y no hablaron sobre el tema durante el camino.
Luego de dos meses de este suceso, la carrera de Trabajo Social logró su desanexión. Aunque los estudiantes que formaron parte de esa noche querían boicotear el proceso, Norma cree que este fue uno más de los motivos por el cual sale la resolución.
Cuando llega la fecha, los docentes vuelven a contar lo que sucedió. Incluso tienen una remera que por delante dice “Noches de horror en trabajo social” refiriéndose a lo que pasó en ese octubre. 
Desean que esto no se repita y que se mantenga la memoria viva.

Aquellos días en el campo...


 Rocío Soria

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


Entre la curiosidad que tuve esta semana, decidí preguntarle nuevamente a mi madre sobre su vida en la lejana ciudad de Concepción. 
La ciudad que yo llamo lejana no está tan lejos de Asunción, lugar donde residimos actualmente. Son como unas cinco o seis horas de viaje y la llamo así por las diferencias que tuvo y tiene hasta hoy en día con la urbanización de la capital.
Recuerdo que viajé muchas veces a esa ciudad. Eran veces en que tenía que acompañar a mi madre para visitar a nuestros parientes y también recuerdo que odiaba el lugar, más bien por la cantidad de arena que entraba en mis zapatos y lo fastidioso que era estar "en medio de la nada”.
Los vecinos estaban a cada cinco cuadras y los almacenes no tenían jugo Ades ni papas fritas. En ese entonces sólo tenía siete años y odiaba viajar a la campaña. Fue entonces que tuve curiosidad de saber por qué a mi madre le gustaba tanto ir allí: 
-¿Qué era lo que extrañaba de su vida en Concepción?
La pregunta debió de ser como un bucle para ella, pero se dice que una persona interpreta una frase o una historia de una manera distinta, a medida que va madurando. Y quise experimentarlo. La pregunta se dio y ella volvió a responderme lo mismo.
Decía que la vida era muy sacrificada para sus padres, pero como ellos eran niños no lo podían notar. Ña Victorina, mi abuela, tuvo a su primer hijo a los dieciséis años de edad, y luego le siguieron otros doce hijos más.
Tuvo ocho niñas y cinco varones, todos eran criados de la misma forma tradicional, pues el padre, mi abuelo Don Críspulo, con su carácter militar, fue quien los educó. Los niños debían “ser fuertes” y con ello vendrían muchos años de disciplina militar. Sin llantos cuando deberían llorar y sin piedad cuando deberían mostrar su fuerte personalidad. Mientras que las niñas se quedaban a trabajar, aprendían a cocinar y ayudaban a servir la casa luego de venir de la escuela a la que sólo asistirían hasta que sus padres se cansaran de pagarles la escolaridad.
Al no tener el dinero suficiente para pagar la educación a todos sus hijos, ninguno quedaba exento del duro trabajo que debían realizar todos los días. Trabajando arduamente sin importar la edad, iban a recoger los blancos algodones, luego de ver despertar al sol nostálgico del campo.
Los varones mayores eran los que debían salir de la casa para ir a trabajar en otra, donde quedaba a disposición del patrón en cuanto a los estudios se tratase. Algunos venían los fines de semanas y los otros luego de años.
No importaba cuánto trabajo hayan tenido o cuántos golpes habían recibido, pues disfrutaban de todo, del día, de la noche, del trabajo, de la escuela, siempre encontraban algo con qué divertirse.
Las travesuras infantiles tenían siempre un castigo, y como debería de ser, el padre les mostraba nuevamente el cinto. El castigo no sólo era para los niños, sino también la “culpable” era la mamá, por permitirles ese albedrío.
La escasez de enseñanza los sumía en una inocente ignorancia que, si tuvieran un poco más de conocimiento, los podrían llamar rebeldes al rebelarse ante sus padres que solían castigarlos inhumanamente. Nadie podía decir nada, lo tomaban con tanta normalidad que formaba parte de la educación en casa.
Eran buenas épocas aquellas, donde uno disfrutaba visitar y ser visitado. Uno nunca se cansaba de los parientes que venían a sus casas, aunque viniesen en multitud. Traían sopas, chipas, budines y muchas cosas más. Querían a todos sus familiares, no importaban si no los conocían, igual eran felices de saber que tenían más primos y primas. Recuerda que envidiaban a sus primas que llevaban y presumían sus llamativos vestidos color amarillo, y que eran llamadas por sus nombres completo para alardear también de ello.
-¡Francisca Mabel Chávez!
-¡Josefina María Belén Valiente de la Cruz!  
Eran nombres que nunca podría olvidarse porque les causaba gracia y regocijo. ¡Mi madre también quería que la llamasen de esa forma!
Iban a los festivales patronales de la ciudad, donde a veces tenían que esconderse o simplemente ser castigadas por ello al asistir sin permiso de sus estrictos padres.
No importaba, con tal de disfrutar del momento y de perderse de nada”, eso era lo que decía mi madre.
No había tanta preocupación, a pesar de la presión del trabajo y de los castigos que encontraban en la casa.
¿Qué era lo que extrañaba de su vida en la lejana Concepción? ¿Extrañaba los castigos, las discusiones, los trabajos?
No, ella extrañaba esa vida de campo, esa inocencia e ignorancia al conocer algo nuevo, la manera en que disfrutaban la vida y extrañaba lo desconocido.
Extrañaba ver el cielo en la oscuridad total, donde se veían millones de estrellas, extrañaba el atardecer viajando en una carreta. Extrañaba los festivales patronales y a su numerosa familia. Y extrañaba su humilde hogar que guardaba a todos los trece hermanos que ahora están separados.
Extrañaba a su Concepción y lo sigue adorando, porque, por más de que hayan cambiado muchas cosas (“modernidad”), se sigue conservando la tradición. Y sigue visitando a sus parientes, porque la vida entre ellos, su familia de la campaña, siempre fue la misma.
-Tal parece que vivir en una zona alejada, donde no hay lo que acá sí, nos hace más feliz por el hecho de que convivimos con cosas a las que no estamos acostumbrados y nos hace volver a conocer y a aprender una nueva vida. De igual forma, aún no pienso volver a esa ciudad, pero siempre es bueno tener a alguien que me conecte a ella, pues ahora veo cosas que antes no veía.
Eso fue lo que me contó mi madre sobre aquellos días en el campo.

viernes, 22 de marzo de 2019

Robert decide creer


Karina Elizabeth Conteiro

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


Ya lo dijo Guillermo Francella en el ‘Secreto de sus Ojos’… «y es que hay una cosa que el hombre no podrá cambiar y es la pasión». Si bien en el filme de Campanella se manifestaba como una declaración de lealtad a un equipo de fútbol argentino, esta definición es aceptable trasladarla a la cotidianidad.
Robert Bourgoing es un joven periodista trabajando actualmente en un medio local, sin embargo, comparte el amor por este oficio con lo que él llama un “servicio”, pues para Robert ser catequista es mantenerse al servicio de los que quieren llegar a conocer y profesar la palabra de Dios.
Su vocación data de hace años, pero la paciencia por la enseñanza se renueva y gracias a su capacidad de comunicar, Robert puede desenvolverse con total facilidad en base a su propio conocimiento, sin recurrir al “manual” o a la repetición de referentes de la Iglesia católica.
Esta pasión derivó en que la comunidad cristiana de su barrio en Capiatá confiara en su capacidad de liderar a un grupo de catequesis con sus respectivos cursos.
“No ejerzo pero seguiré siendo catequista hasta el día de mi muerte”, declara con tanto fervor. Una cualidad que carece dentro de una sociedad en la que estar al servicio de los demás de manera gratuita es una utopía.
Además posee un criterio propio en relación a los últimos acontecimientos en donde la Iglesia, Cardenales y hasta el Papa se encuentran involucrados. Le fe de Robert no desaparece pero sí admite el repudio ante los distintos hechos negativos que salen a la luz.
“Representan a una institución religiosa y se debería de mantener una compostura”. Y añade que “el encubrimiento a nivel general o regional también” lo repudia con total seguridad. 
La felicidad de poder predicar e incentivar al llamado de los encuentros eucarísticos es un beneficio que logra reconfortarle el alma sin obtener nada a cambio.
Un creyente que se mantiene y construye -e instruye- para el beneficio de los demás. Un creyente que a pesar de estar en un mundo moderno, le hace frente a la malversaciones, la corrupción o los escándalos sexuales que salpican a la Iglesia Católica con sus propias posturas manteniendo ante todo la fe.




Un hombre con su guitarra


Nastasja Görzen

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


El público gritaba en el Estadio de Polo Argentino, en medio de la ciudad de Buenos Aires, mientras las luces del escenario se encendían con la llegada del esperado artista inglés, Ed Sheeran, quien empezó su repertorio con “Castle on the Hill”, uno de los singles de su último disco, denominado Divide.
Las sensaciones se cruzaban al oír las cuerdas de su guitarra, el único instrumento que utilizaría a lo largo del concierto acompañando a su voz, junto con el sonido y el sentimiento de las gotas de lluvia que caían en la piel de los espectadores emocionados por lo que presenciaban.
Habíamos llegado esa mañana del sábado 23 de febrero a la capital argentina, junto a mis cuatro amigos del colegio y entre ellos mi novio.
Nos solíamos reunir a cantar y tocar instrumentos todos juntos, desde que empezamos la universidad. Habíamos empezado a planear el viaje para ir al concierto meses atrás y aún no podía creer que estaba ahí, viendo en vivo a uno de mis artistas favoritos. Las canciones que había tocado durante tantos años en mi guitarra, tratando de imitar a la persona que solo había visto a través de las pantallas hasta ese momento, cobraban vida y las oía como si fuera por primera vez.
Mi mano izquierda formaba los acordes en el aire por memoria muscular, como si estuviera ejecutando el instrumento y mi voz temblaba mientras cantaba al unísono, asegurándome de aprovechar cada segundo.
Parecía un espectáculo de 360 grados. El cielo nocturno que empezaba a despejarse no era iluminado solo por las luces del escenario,  sino también por las ventanas de los edificios gigantescos que rodeaban el estadio ese sábado de noche.
Las melodías cantadas por el artista y por miles de personas al mismo tiempo, demostraban el alcance que tiene Ed Sheeran con su música, incluso a un océano de distancia de Inglaterra, donde compuso la mayor parte de sus canciones.
-Este es el último show de mi gira por Latinoamérica… Buenos Aires siempre es el show más ruidoso que hago y les aseguro que va a ser el más ruidoso una vez más-.  Lo pronunciado por el cantautor en su lengua materna fue confirmado por el ensordecedor chillido de los 45 mil fanáticos reunidos.
Sheeran cumplió más de un rol esa noche. Fue un animador cuando logró poner a todos de pie con temas más movidos como Sing y Shape of you. Fue  un poeta, con sus letras y baladas que lograron que las gotas de lluvia se mezclen con las lágrimas y hasta un director de orquesta, haciendo armonizar a todos los asistentes del espectáculo creado por un hombre con su guitarra.

En búsqueda del sueño americano


Shirley Fernández

(Un trabajo de la materia Taller de Redacción II - UAA 2019)


-Mi primera frase en inglés fue ‘one regular coffee please’ en un bar, pero cuando me preguntaban ‘¿large or small?’, ya no sabía que responder.

Carlos es el nombre del joven de 26 años que abandonó el país seis meses atrás, en búsqueda del sueño americano, que en este caso es su propia casa y su futuro.

-Dejé mi rutina de trabajar bajo aire, el modelaje, deje mis comodidades, mi familia, mi rico tereré en la oficia, mi tercer año de periodismo, para venir a trabajar en construcciones.

Con el único miedo de perder la posibilidad de estar con su familia en alguna situación difícil, trabaja ocho horas diarias ganando lo suficiente para empezar a construir su futuro, un futuro que en el Paraguay le llevaría más de 30 años.

-No es fácil, al principio tenía que salir con alguien a las calles, porque todo acá está en inglés.

Con la visa vencida y la idea de volver al Paraguay en 5 o 10 años, a Carlos lo motivan sus sueños, sus metas y sus ganas de poder disfrutar una vida digna en su país, a lado de sus seres queridos.