Por Nicolás Maciel
(Alumno
del Taller de Redacción Periodística II – Universidad Autónoma de Asunción
UAA).
En
la ciudad de Villa Elisa, Jorge Irala, de 38 años de edad, junto con su madre
Irene, de 69 años, el día de ayer, un jueves 19 de marzo tedioso y con un
cielo gris oscuro provocado por un sinfín de gotas, en menos de un minuto al
ver que sus vecinos entraron por el portón principal de la casa con bolsas de
supermercados, sintieron que ese cielo nublado se despejo por completo. Una
sonrisa por parte de ambos, de oreja a oreja, se pudo observar claramente
cuando recibieron los alimentos y productos útiles para el hogar de la mano de
sus generosos vecinos.
No
siempre ocurren milagros en tiempos difíciles, pero para una familia en donde
el hijo no cuenta con un empleo y tiene a su madre con él, ocurrió. El tan
esperado milagro apareció justo en el momento preciso, con la nevera casi
vacía, buscando saciar el hambre con galletas viejas, los vecinos de la ciudad
de Villa Elisa se dieron cuenta de la situación no muy tranquila que llevaba
esta familia. No hubo necesidad de ir a preguntar si les faltaba algo, era muy
visible lo a duras penas que estaban, juntaron dinero para ir al supermercado
más cercano que tiene la ciudad y fueron a comprar cartones de leche, jabón,
fideos, arroz, etc. Todo para esta familia conocida.
Cuando
entraron por el portón principal de la casa, al señor Jorge Irala se lo escuchó
gritar alegremente: “¡Esooooo… mamá
tenemos alimento!”, al recibir y agradecer a los vecinos con mucha alegría
por el gesto que tuvieron con ellos.
Fue
un momento muy emotivo para todos. Y es que, para una pequeña ciudad de 75.933
habitantes, de momento no hay casos confirmados por este virus… pero lo malo es
que si hay casos de escasez. Una familia de las tantas que hay tuvo la suerte,
pero… ¿y los demás que se ven afectados?, ¿Cómo llevan adelante todo esto? Ha
de ser difícil de comprender, pero lo mínimo para alguien hoy por hoy puede ser
mucho.
Bien,
ahora, lo que se vive desde el día de uno es realmente fascinante y a la vez
aterrador. Muchas cosas que tienen sus pros y sus contras, las calles que de a poco
van sintiendo la ausencia de quienes en algún momento eran parte de su día a
día. Las personas ya notan que hay algo diferente en su rutina de salida por la
misma avenida y todo esto porque llegó el momento en donde la gente va tomando
consciencia en cuanto a cuidados, respeto e importancia de seguir las reglas y
normas establecidas por las cabezas de este magnífico país, a causa de este
virus que fue declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Lo
bueno es el comportamiento que estamos conservando, es algo nunca antes visto
pero dentro de todo y como ley de vida siempre que haya brillo, habrá una
sombra. Muchas personas que se ganan la vida a través del día a día están
siendo afectadas por esta petición de no salir de nuestros hogares, aquellos
que salen bajo la ola de calor abrumante a vender sus helados, sus chipas, sus
golosinas o lo que ofrezcan sienten la ausencia de su tranquilidad pensativa (“mañana seguro vendo algo y tengo dinero”),
aun así, prueban suerte, arriesgándose para llegar a casa y tener algo con que
alimentarse.
Movimientos
en redes sociales en donde se filtran fotos de personas de edad en las calles,
esperando a que aparezca alguien y adquiera algo de lo que ofrecen para que
puedan mantenerse. Hay cambios positivos gracias a este virus, que para muchos
es negativo. El gobierno brindará una mano donando kits para las familias que
necesitan, para la clase social media y alta. De momento todo continua bien;
para los que no, el camino se pone peor, es por eso que algo simple puede ser
algo inmenso para alguien en estos tiempos: dar una mano, ayudar, ser
solidarios y ponerse en el lugar de los demás, como lo estamos haciendo. Es lo
que nos va ayudar a salir mejor que nunca de esta situación cuando acabe.
Para
la familia Irala dejó de llover fuertemente. Para otras aún sigue la tormenta,
pero eso puede cambiar, depende de todos, de saber sobrellevar este momento y
de saber ayudar.
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(Este
reportaje forma parte de la serie: “Lo
que vivimos en tiempos del coronavirus”, trabajos prácticos realizados a
partir de las clases virtuales implementadas durante el periodo de paro
sanitario y cuarentena. Asignatura: Taller de Redacción Periodística II.
Profesor: Andrés Colmán Gutiérrez. Facultad
de Ciencias de la Educación y la Comunicación. Universidad Autónoma de Asunción
- UAA).

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