miércoles, 25 de marzo de 2020

Abuso de poder en tiempos de coronavirus



La pandemia del coronavirus, o más específicamente del Covid-19, llegó a nuestro país el 7 de marzo pasado, lo que resultó en una serie de medidas tomadas por el Poder Ejecutivo para contener al virus, medidas acertadas que han logrado mantener al Paraguay como uno de los países sudamericano con menor cantidad de casos y muertos, pero también se registraron múltiples casos de violencia y abuso policial, específicamente de efectivos del Grupo Lince.

Por Joaquín Gavilán
(Alumno del Taller de Redacción Periodística II – Universidad Autónoma de Asunción UAA).


El martes 10 de marzo, con apenas dos casos confirmados, el presidente de la república Mario Abdo Benítez anunciaba la suspensión de actividades y eventos de concurrencia masiva por un plazo de 15 días, suspendiendo también las actividades de las instituciones educativas. Esta medida, más radical que las adoptadas por los países de la región, fue aplaudida y reconocida por el pueblo como una forma acertada de contener la enfermedad, teniendo en cuenta la precariedad de la salud pública de nuestro país.

Seis días después, el ministro del Interior Euclides Acevedo anunciaba en conferencia de prensa la restricción de circulación de personas y vehículos en la vía pública desde las 20:00 hasta las 04:00 horas. El verborrágico jefe de la cartera, de la que depende la Policía Nacional, expresaba que la medida no es un “toque de queda” ya que se podrían realizar trabajos nocturnos e incluso comprar insumos alimenticios y médicos. Al ser consultado sobre la aplicación de la medida, el otrora senador de la nación expresaba que los agentes policiales reconocerían fácilmente a quiénes mentían diciendo que iban a comprar insumos, ya que están preparados para dicha tarea.

El 20 de marzo, Mario Abdo Benítez decretaba el aislamiento total, lo que restringiría al máximo la circulación por las calles. Con una serie de excepciones, esta medida obligaba a los paraguayos a permanecer en sus hogares, a fin de contener el contagio del virus, que para la fecha se encontraba ya en circulación comunitaria. El ministro del interior anunciaba “mano dura” con los que incumplían la medida.

La Policía Nacional, incluso acompañada por las Fuerzas Armadas, a pesar de que las mismas no cuentan con facultades para detener a ciudadanos, es la encargada de fiscalizar el cumplimiento de la medida, siempre partiendo de la premisa de la capacidad de los policías de reconocer quiénes mienten y quiénes no. Así, cualquier ciudadano que se encontrara por las calles sin motivos reales podría ser detenido y puesto a disposición de la Justicia, lo que derivó en que hasta la fecha ya existan más de 200 detenidos en todo el país. Los detenidos se exponen a multas de 8 a 10 millones de guaraníes y hasta a 12 meses de cárcel.

El lado oscuro de la medida se hizo presente en redes sociales, donde se viralizaron múltiples videos filmados por efectivos del Grupo Lince, en donde se observa cómo se burlan de las personas que infringen la restricción de circulación. En los videos se puede observar como los agentes obligan a ciudadanos a realizar ejercicios mientras gritan cosas como “¡no voy a salir más, señor Lince!”, “me voy a quedar en mi casa, señor Lince” y muchas más. En otros videos se puede ver como los agentes obligan a una persona a correr, mientras le persiguen con una picana, o como obligan a un cuidacoche a realizar saltos de “payasito” mientras le obligan a grita algunas frases.

El ministro del interior, quien incluso fue uno de los perseguidos por la dictadura de Alfredo Stroessner, cuyo secretario privado era el padre de nuestro actual presidente de la República, al ser consultado sobre los abusos que recorrieron las redes, expresó que los videos le causaron gracia y felicitó a los agentes, dando así vía libre para que se cometan más y más abusos.

El actuar de los efectivos policiales fue celebrado y aplaudido por muchos internautas paraguayos en redes sociales, lo que no es una sorpresa para un país que aún extraña la tan preciada “mano dura” de la que habla Euclides. Argumentando que “la gente no entiende de otra forma”, muchas personas justificaron el actuar de los policías. Incluso figuras públicas o periodistas con muchos seguidores festejaron el actuar de los uniformados.

No debería extrañarnos que el Latinobarómetro del año 2018, un estudio que es realizado para medir la postura de la población de los países de Latinoamérica respecto a diversos temas, ubique al Paraguay como el país con mayor porcentaje de población que cree que sería mejor tener un gobierno autoritario. Secuelas de la dictadura, quizás. O quizás la dictadura nunca se fue del todo.
 
Gráfico que ilustra el deseo de la población de tener nuevamente un régimen autoritario. Fuente: Latinobarómetro 2018
Las medidas tomadas por el Gobierno fueron extremas y justificadas por lo extremo de la situación, pero el abuso policial es injustificable en cualquier caso.

En un país que hace apenas 31 años respira democracia, establecer límites al actuar policial debe ser una tarea obligatoria. Y Euclides Acevedo debe saberlo mejor que nadie.

Solo queda esperar que el ministro del Interior llame la atención a quienes cometen abusos, y que los mismos sean sancionados.

Esperar. Mientras tanto, más paraguayos seguirán siendo violentados por policías con el aval de las autoridades. Y Mario Abdo Benítez padre sonríe desde el cielo, o quizás desde el infierno. Quién diría que un día vería a su propio hijo decretar un toque de queda, aunque sea por una pandemia.

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(Este reportaje forma parte de la serie: “Lo que vivimos en tiempo del coronavirus”, trabajos prácticos realizados a partir de las clases virtuales implementadas durante el periodo de paro sanitario y cuarentena. Asignatura: Taller de Redacción Periodística II. Profesor: Andrés Colmán Gutiérrez. Facultad de Ciencias de la Educación y la Comunicación. Universidad Autónoma de Asunción - UAA).  


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