(Alumna
del Taller de Redacción Periodística II – Universidad Autónoma de Asunción
UAA).
Asunción y otras ciudades vecinas a la
noche. Ya no se observan taxistas en las paradas. Las calles están vacías y
silenciosas. Los trabajadores del volante cuentan que hay un retraso económico
preocupante.
En conversación con varios conductores
de servicios como Uber, Muver y con los propios taxistas, nos cuentan que, a
raíz de la restricción dispuesta por el Gobierno, el negocio nocturno decayó
bastante y ya no compensa salir a buscar clientes, pues con los gastos del
combustible y la poca circulación de las personas por la calle, la ganancia
diaria apenas llega a unos 50 mil guaraníes, lo cual en comparación con lo que
percibían en meses anteriores, es una gran pérdida. Muchos ya ni siquiera pueden
pagar las cuotas del vehículo que utilizan para ofrecer el servicio de
transporte.
La expansión del Covid-19 no solo trajo
crisis en cuanto a la salud, sino también afecta a todos aquellos trabajadores
informales, reduciendo la duración de la jornada y generando escasos ingresos.
Desde la confirmación del primer caso
del coronavirus en el Paraguay, las ventas han decaído un 70%, afectando en su
mayoría a vendedores ambulantes, trabajadores independientes, empleadores en
general, quienes manifiestan que no poseen los ingresos necesarios para poder
solventar todos los gastos existentes.
A pesar de la situación, ninguno de los
trabajadores pierde la fe en que pronto acabe esta crisis y todo vuelva a la
normalidad. Mientras tanto, lo primordial es el cuidado y la prevención para
que esta pandemia no nos retrase como país.
Estas son algunas historias de los
trabajadores en tiempos del coronavirus.
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La casa de equipamientos para
autos que ahora vende alcohol en gel
“Me
encuentro desesperado, mañana debo abonar los adelantos de sueldo a mis
funcionarios”.
Es lo que expresa Dany Chung, dueño de una casa de electrodomésticos y de
equipamientos para vehículos, quien tras esta crisis existente se encuentra retrasado
en el pago de varias deudas, porque con los clientes recluidos en sus hogares
ya nadie llega a comprar ni a equipar sus vehículos. En consecuencia, él realiza
todo tipo de actividades para poder compensar lo perdido.
Al ingresar a su local se puede observar
el frasco de alcohol en gel para que los clientes se higienicen al llegar y
realicen sus compras con más seguridad. Al mismo tiempo, él ofrece y vende los
productos de higiene personal con mayor demanda en el mercado hoy día,
ofreciendo los guantes de látex, tapabocas, alcohol en gel entre otros.
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La peluquera que no
puede quedarse en casa
“Todos
los días abro mi negocio con la psicosis constante de que algún cliente que
ingrese por la puerta sea portador del Covid’19”.
Alicia
Duarte, peluquera
independiente en la ciudad de San Lorenzo, desea quedarse en casa, tal como
recomiendan las autoridades sanitarias, pero perdería su clientela y por ende
sus ingresos, sin saber cómo enfrentar las consecuencias, por lo que sigue
abriendo su local, aunque eso signifique exponerse al peligro constante de ser
contagiada.
Cada vez que termina de atender a un
cliente, Alicia desinfecta cada parte de la peluquería, por el constante miedo
de enfermarse y transmitir su enfermedad a sus seres queridos.
Las pérdidas económicas no se hicieron
ausentes en el local de la peluquera. Con todo lo que ocurre, son pocas las
personas que llegan a cortarse el pelo, pero ella igual debe abonar el alquiler
y comprar los productos.
Alicia cuenta que ella es el sostén de
la casa y debe encargarse de alimentar a su familia.
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La cafetería cerrada
que pagará medio salario a sus empleados
Daniel
Do, encargado de las franquicias de The Coffee Bean & Tea Leaf en
Asunción, cuenta que los cierres forzados de los locales de comida lo han
afectado bastante, ya que una de las cafeterías se encuentra en el Shopping Del
Sol y fue obligado a cerrar desde el primer día del paro sanitario, sin poder
seguir produciendo ingresos para poder pagar a sus funcionarios, al igual que a
sus proveedores.
Daniel menciona que, en común acuerdo
con todos sus trabajadores, por el mes de marzo estaría pagando solamente la
mitad del sueldo establecido y que cuando la situación se normalice estaría
reponiendo lo faltante.
“Poseo
una reserva de dinero que venía guardando de las ganancias obtenidas, la que
será destinadas a los sueldos de mis funcionarios. Ellos se encuentran primero
antes que cualquier otra cuenta a pagar. No puedo dejar sin el pan de cada día
a cientos de familias, sería un acto poco humano de mi parte”, afirma Daniel.
Diariamente, las ganancias llegaban a
15 millones de guaraníes como mínimo en los locales. Tras el paro, los ingresos
se redujeron a apenas unos 3 millones, dejando cuantiosas pérdidas en cuanto a
los productos que compra para la realización de los pasteles y cafés,
optimizando a lo máximo todos los gastos.
Comenta que aquellas cuentas que no
resultan urgentes las dejará de pagar, informando previamente a los locales em donde
posee créditos y cuentas pendientes.
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(Este
reportaje forma parte de la serie: “Lo
que vivimos en tiempos del coronavirus”, trabajos prácticos realizados a
partir de las clases virtuales implementadas durante el periodo de paro
sanitario y cuarentena. Asignatura: Taller de Redacción Periodística II.
Profesor: Andrés Colmán Gutiérrez. Facultad de Ciencias de la Educación y la
Comunicación. Universidad Autónoma de Asunción - UAA).




¡Excelente idea!!! Felicitaciones.
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