miércoles, 12 de diciembre de 2018

De un Paraguay aguerrido a uno agresivo




Por Diego Gauto

A medida en que va pasando el tiempo, la rutina nos va consumiendo. El tener que lidiar con el tráfico diario, pasar horas atascado en las junglas de asfalto, convirtiéndonos en uno más que anda por el mundo con los nervios de punta, sumado a una cantidad de motivos por los cuales dejamos de lado el raciocinio, dejamos de pensar, envueltos en nervios, pérdida de paciencia y fuera de control, reaccionamos y luego nos damos cuenta del efecto de nuestro actuar, cuando debería ser del revés. ¿Dónde quedó el “primero pienso y luego actúo”?
Nuestro folclórico país se está convirtiendo en uno que se destaca más por los hechos criminales inexplicables, un actuar ciudadano que hasta sorprende a la razón. Cada mañana, cada noticiero, cada posteo en redes sociales explaya una nueva y trágica noticia: quíntuple asesinato, homicidios a sangre fría, tortura animal, pasionales, venganza, sicariato, y suman y siguen las diversas noticias, los programas informativos están saturados de este tipo de contenido, la sociedad esta incontrolable y no entendemos siquiera nosotros nuestro actuar.
Tan solo en el 2017 se registraron 509 hechos de homicidios dolosos a nivel país, con una tasa de 7,13 hechos por cada cien mil habitantes. Es decir, hay una cantidad importante de ciudadanos que están perdiendo la vida. Para tratar de entender un poco más, charlamos con la licenciada en Psicología Nathalia García, a fin de que nos explique qué pasa en nuestro país, que ya no destaca por la colorida cultura o la música con instrumentos reciclados.
Desde las causas por las cuales reaccionamos de una u otra manera, soluciones para obtener cambios en el actuar cívico y hasta su punto de vista acerca de nuestra sociedad, revelar que nos está pasando como seres sociables, la pregunta que deberíamos hacernos quizá sea: ¿qué más tiene que pasar para que empecemos a abrir los ojos?
Digamos ¡basta! a un mundo de violencia, de pérdidas materiales y vidas humanas por causas que ni siquiera los mismos artífices pueden explicarlo. Es el momento de frenar estos altos números de homicidios en el Paraguay, dejar de lamentar perdidas y enterrar seres queridos que hoy deberían estar preparando los arreglos festivos. Es el momento de decir: ¡BASTA!

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